La Quiaca, 16 de enero del 2026 // La Quiaca volvió a demostrar que la grandeza no siempre nace en los grandes centros: a veces nace en la altura, en el esfuerzo silencioso y en familias que se animan a soñar en serio. En una conferencia de prensa cargada de emoción y sentido comunitario, el intendente Dante Velázquez celebró la convocatoria nacional de Rocío “Luján” Vilca al Campo de Entrenamiento de Atletismo Adaptado que se realizará en Buenos Aires del 6 al 9 de febrero, un paso decisivo que la proyecta hacia un proceso real de formación paralímpica.

Velázquez fue contundente: Luján no sólo representa a La Quiaca, también representa una manera de entender la vida pública. “Estos dos jóvenes son un ejemplo claro de lo que se puede”, expresó, al destacar el sacrificio, la fe y la esperanza que transmiten quienes conviven con una discapacidad y, aun así, empujan límites todos los días. Con una frase que funcionó como sello político y pedagógico, el intendente resumió la filosofía que la ciudad quiere sostener: “Nunca olvidemos de dónde venimos para saber a dónde vamos”, reivindicando raíces, identidad y rumbo.

La convocatoria de Luján tiene un valor adicional: según se remarcó, es la única atleta que estaría representando a la provincia de Jujuy en esta instancia nacional, lo que convierte su avance en un hito deportivo y simbólico. En términos de gestión, el municipio confirmó que acompañará y colaborará para el viaje, entendiendo que cada logro individual también es un logro colectivo: una inversión en capital humano, en autoestima social y en una narrativa que pone a la Puna en el mapa del alto rendimiento adaptado.

En la misma presentación, Velázquez valoró el presente de “Carlitos” Isasmendis, deportista de San Pedro, que tiene por delante un compromiso internacional en Bulgaria, llevando la celeste y blanca a un escenario mundial. “Ahora lo empiezo a persuadir para que sea también representante de La Quiaca”, bromeó el intendente, pero el mensaje de fondo fue serio: La Quiaca se propone ser plataforma, casa de preparación y punto de visibilización del deporte adaptado, aprovechando su altura como ventaja competitiva y como símbolo de superación.

Desde el equipo técnico que acompaña a ambos, la profesora Claudia Trujillo —del Centro de Deporte Adaptado de la Municipalidad de San Pedro— explicó que llegaron a La Quiaca para realizar una mini pretemporada y capitalizar el estímulo de la altura. Contó que trabajan con un grupo de deportistas con síndrome de Down y que la convocatoria a Buenos Aires es parte de una política para identificar y potenciar talentos surgidos en los Juegos Evita. “Ya no hablamos sólo de deporte social: hablamos de un camino paralímpico”, subrayó, poniendo en palabras lo que Luján encarna: una transición hacia un nivel superior de exigencia, planificación y oportunidades.
En esa misma línea, el profesor Matías Roldán detalló que la preparación busca potenciar el rendimiento y consolidar procesos que, con constancia, pueden derivar en marcas internacionales. Señaló que Carlitos logró la marca habilitante en un torneo nacional y que el objetivo ahora es afinar la preparación en la Puna, mientras se sigue ampliando la base de participación: “Si hay hijos, hermanos o familiares con discapacidad, que se animen. Es posible llegar al alto rendimiento”, invitó, dejando una puerta abierta para talentos “escondidos” que aún no tuvieron una oportunidad.
El mensaje final —político, sensible y sin doble discurso— lo dejó planteado la propia escena: en La Quiaca la inclusión no se discute. Es una bandera moral, una política pública y un acuerdo comunitario que no entra en regateo, sobre todo en tiempos donde muchas familias sienten destrato y retrocesos desde el poder central. Aquí, en cambio, cada avance se celebra como victoria común: la ciudad acompaña, abraza y se reconoce protagonista cuando una joven como Luján empieza a escribir, con esfuerzo y dignidad, una página que ya inscribe a La Quiaca en la historia del deporte adaptado argentino.
