La Quiaca, 23 de enero del 2026 // La Colonia de Vacaciones 2026 de la Municipalidad de La Quiaca sumó una de esas experiencias que quedan grabadas: noche de campamento y retirada con los chicos de 11 y 12 años, una propuesta pensada desde la educación recreativa para fortalecer autonomía, convivencia y espíritu de equipo.
La actividad comenzó ayer a las 18:30, con punto de encuentro en el DIAT. Desde allí, el grupo inició una caminata organizada por arterias principales de la ciudad, en una postal distinta: mochilas al hombro, carpas en mano y expectativa en el aire. En su recorrido circular, pasaron por la Intendencia, marcando simbólicamente que no era una salida más: era un paso hacia la aventura, con la ciudad como escenario y el compañerismo como guía.

Ya en las instalaciones del CEAR, con más de 30 niños, la jornada se transformó en una secuencia de desafíos recreativos y momentos de disfrute. Hubo juegos en la pileta, fútbol, dinámicas grupales y —como punto alto— una búsqueda del tesoro, donde cada pista exigía observar, pensar, colaborar y sostener el grupo unido. En estas actividades, lo lúdico no es “relleno”: es el método. Se aprende jugando, se aprende conviviendo, se aprende resolviendo.

El momento más esperado llegó con el armado de carpas. Allí apareció la verdadera escuela: repartir roles, seguir instrucciones, pedir ayuda sin vergüenza, ofrecer ayuda sin que te la pidan. La lógica del campamento es simple y poderosa: nadie se salva solo. Cada varilla, cada estaca y cada nudo se convierten en una práctica concreta de organización, paciencia y respeto.
Con la noche encima, la propuesta continuó con juegos nocturnos y rutinas de cuidado: hidratarse, abrigarse, ordenar el espacio y prepararse para descansar. Para muchos, dormir fuera de casa fue “la primera vez”: un pequeño gran salto personal. En ese silencio final, cuando las linternas se apagan y el grupo baja revoluciones, aparece otro aprendizaje: confiar, adaptarse y descansar en un entorno distinto, pero seguro.
Por la mañana, la actividad concluyó con la retirada, orden del material y cierre grupal. La profesora Anita Méndez, junto a Elío Chazarreta y Marcelo Aperte, destacaron el valor de la experiencia: una propuesta que no solo entretiene, sino que construye hábitos, refuerza vínculos y deja herramientas para la vida cotidiana.
En La Quiaca, una colonia de vacaciones no es solamente “tener a los chicos ocupados”: es una inversión social. Y un campamento así lo confirma: más autonomía, más convivencia, más ciudad vivida con alegría y respeto.
