La Municipalidad de La Quiaca, a través del área de Cultura a cargo de Gabriela Arrieguez, organizó la tradicional fogata de San Juan, una costumbre profundamente arraigada en la comunidad quiaqueña. Vecinos participaron del encuentro, compartieron anchi caliente y renovaron el sentido simbólico de quemar lo viejo para dar paso a lo nuevo.
La Quiaca. La ciudad de La Quiaca volvió a vivir una de sus tradiciones más sentidas con la realización de la fogata de San Juan, una costumbre popular que forma parte de la memoria cultural de la comunidad y que cada año convoca a vecinos en torno al fuego, la unión y la esperanza.
La actividad fue organizada por la Municipalidad de La Quiaca, a través del área de Cultura, a cargo de Gabriela Arrieguez, con el objetivo de sostener una práctica que atraviesa generaciones y que conserva un fuerte valor simbólico en la identidad local.

La fogata de San Juan representa, para muchas familias, el acto de quemar lo viejo y abrir paso a lo nuevo. Es un momento de renovación, de cierre de ciclos y de encuentro comunitario, especialmente significativo en una ciudad andina donde las tradiciones mantienen viva la historia del pueblo.
Durante la jornada, los vecinos que se acercaron a participar compartieron anchi caliente, preparado especialmente para acompañar la noche fría y fortalecer el espíritu comunitario de la celebración.
La propuesta tuvo lugar en una de las noches más frías del año, lo que le dio aún más sentido al encuentro alrededor del fuego, como símbolo de abrigo, compañía y pertenencia.

Desde el municipio destacaron la importancia de continuar promoviendo actividades culturales que resguarden las costumbres populares de La Quiaca y permitan que las nuevas generaciones conozcan, valoren y participen de estas prácticas tradicionales.
En ese sentido, la gestión municipal viene sosteniendo a la cultura y las tradiciones como parte central de la fisonomía turística e identitaria de la ciudad, ubicada en plena región andina y reconocida por su riqueza patrimonial.
La fogata de San Juan no solo fue una actividad recreativa, sino también una expresión de memoria colectiva, espiritualidad popular y construcción comunitaria.
Con este tipo de iniciativas, La Quiaca reafirma su lugar como ciudad de frontera, de encuentro y de cultura viva, donde el calendario tradicional sigue siendo una herramienta para fortalecer la identidad local y proyectarla como atractivo turístico.
El municipio remarcó que continuará acompañando y promoviendo espacios que pongan en valor las raíces, la historia y las expresiones culturales del pueblo quiaqueño.
