La Municipalidad de La Quiaca comenzó los trabajos de excavación para la red cloacal en el barrio Jesús Olmedo, ubicado en la zona norte, en el límite con el río internacional. La obra contempla más de 500 metros de tendido y representa una respuesta largamente esperada por los vecinos, que venían gestionando el servicio junto al municipio, Obras Públicas y Agua Potable.
La Municipalidad de La Quiaca inició una obra clave para mejorar la calidad de vida de los vecinos del barrio Jesús Olmedo, en la zona norte de la ciudad, sobre el límite con el río internacional. Se trata del comienzo de los trabajos de excavación para la instalación de más de 500 metros de red cloacal, una respuesta esperada durante mucho tiempo por las familias del sector.

La obra representa mucho más que una intervención de infraestructura. Para los vecinos, significa dignidad, salud, seguridad sanitaria y acceso a un servicio básico indispensable. En barrios periféricos, contar con agua, luz y cloacas no puede ser visto como un privilegio, sino como una condición mínima para vivir mejor y reducir riesgos, especialmente en hogares donde hay niños y adultos mayores.
Oscar Saavedra, presidente del barrio Jesús Olmedo, agradeció al intendente Dante Velázquez por el inicio de los trabajos, y también destacó el acompañamiento del ingeniero Emanuel Churquina, del área de Obras Públicas. Según explicó, la gestión fue insistente y sostenida, con trámites, pedidos, diálogo y cumplimiento de requisitos administrativos necesarios para poder avanzar con la obra.
Saavedra también reconoció la intervención de Agua Potable y valoró la buena voluntad de Gregorio Flores, señalando que hubo inconvenientes vinculados a la factibilidad y al anteproyecto solicitado. Sin embargo, remarcó que, pese a las demoras y exigencias documentales, finalmente se logró completar el camino administrativo para que la excavación pueda comenzar.
El dirigente barrial sostuvo que la red cloacal era una necesidad urgente para el sector. “Los servicios básicos son lo más importante”, expresó, al señalar que agua, luz y cloacas deben llegar no solo al barrio Jesús Olmedo, sino a todos los barrios periféricos de La Quiaca. En ese sentido, pidió que este tipo de obras puedan replicarse en otros sectores que también necesitan respuestas.

Uno de los datos importantes es que los propios vecinos ya venían organizándose para acompañar la obra. De acuerdo con Saavedra, muchas familias, con esfuerzo y pese a diferentes realidades económicas, lograron adquirir los materiales necesarios desde comienzos de año. Esa organización barrial permite que, a medida que avance la excavación, también se pueda avanzar con las conexiones correspondientes.
El inicio de la obra llega después de un proceso donde la esperanza de los vecinos por momentos parecía desgastarse. Sin embargo, la gestión barrial, el acompañamiento municipal y la articulación con las áreas técnicas permitieron que el proyecto empiece a concretarse. Para quienes esperaban esta respuesta, ver las máquinas trabajando ya representa un paso enorme.
La red cloacal del barrio Jesús Olmedo marca una nueva intervención municipal orientada a mejorar servicios esenciales en los sectores que más lo necesitan. En una ciudad de frontera, donde el crecimiento urbano exige planificación y presencia del Estado, este tipo de obras permiten ordenar el territorio, cuidar la salud pública y acompañar a familias que durante años reclamaron soluciones.
Saavedra agradeció también a los vecinos por el acompañamiento y la comprensión durante todo el proceso de gestión. “Lo bueno es que se está haciendo la obra”, expresó, al valorar que el trabajo finalmente haya comenzado. Además, insistió en que la necesidad no termina en su barrio, sino que alcanza a otros sectores de La Quiaca que también esperan servicios básicos.
Con el inicio de la excavación, el barrio Jesús Olmedo empieza a transformar una demanda histórica en una realidad concreta. Más de 500 metros de red cloacal no son solo caños bajo tierra: son salud, dignidad y futuro para las familias. Y para La Quiaca, una señal de que las obras que llegan a los barrios también construyen comunidad.
