La Municipalidad de La Quiaca comenzó trabajos de nivelación y preparación del terreno de Clofe Arce, vecina del barrio Santa Clara que atraviesa una situación de vulnerabilidad habitacional. La intervención, coordinada entre Desarrollo Social y Obras Públicas, constituye el primer paso para construir habitaciones y una cocina para su familia.

Para Clofe Arce, ver una máquina trabajando sobre su terreno significa empezar a transformar una espera en una posibilidad concreta. Después de atravesar dificultades familiares y habitacionales, esta vecina del barrio Santa Clara recibió acompañamiento de la Municipalidad de La Quiaca para avanzar hacia una vivienda propia. “Estoy muy emocionada porque voy a tener mi casita”, expresó al compartir su historia mientras comenzaban las tareas.
Clofe había logrado comprar el terreno mediante el pago en cuotas, pero no contaba con los recursos necesarios para continuar con la construcción. Mientras tanto, debía afrontar alquileres y la incertidumbre de encontrar un lugar donde vivir. Su familia está integrada por cuatro hijos y dos nietos pequeños. “Es feo no tener tu propia casa”, resumió: una frase sencilla que expresa el desgaste de vivir sin estabilidad habitacional.

La respuesta municipal comenzó con la nivelación del suelo mediante maquinaria, la delimitación del terreno y las excavaciones para las columnas. Estos trabajos preparan el espacio para iniciar la construcción de habitaciones y una cocina. Se trata de una primera etapa, cuyo avance representa para la familia la oportunidad de empezar a organizar su vida alrededor de un lugar propio.
En su testimonio, Clofe agradeció al intendente Dante Velazquez, al profesor Silvano —docente de su hija y una de las personas que acompañaron su situación— y al equipo de Desarrollo Social, encabezado por la licenciada Analía Mur. “Llegué a Desarrollo Social y ellos siempre me dieron la mano”, manifestó. Sus palabras destacan la importancia de encontrar escucha y acompañamiento cuando las dificultades superan las posibilidades de resolverlas en soledad.
La historia de Clofe permite reconocer una realidad que también atraviesan otras familias quiaqueñas: adquirir un terreno demanda un esfuerzo enorme y construir sobre él puede convertirse en una meta difícil de alcanzar. Por eso, la articulación entre las áreas sociales y los equipos de obras adquiere un valor concreto. En Santa Clara, ese acompañamiento empieza a tomar forma sobre la tierra: las primeras excavaciones abren una nueva etapa para una familia que espera dejar atrás la incertidumbre y construir un hogar.
