El intendente entregó el decreto de adhesión al Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes durante un encuentro de importante convocatoria en el escenario Javier Pantaleón–Víctor Hugo Barrojo. Participaron congregaciones del sur boliviano, de distintas localidades jujeñas y de otros puntos del país.

La Quiaca vivió una significativa jornada para su comunidad religiosa con un encuentro que reunió a iglesias, familias y visitantes alrededor de la fe y la unidad. En ese marco, el intendente Dante Velazquez entregó el decreto municipal de adhesión al Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes, reconociendo la presencia y el acompañamiento de estas congregaciones en la vida comunitaria.

El acto se desarrolló en el escenario Javier Pantaleón–Víctor Hugo Barrojo, del predio de la Manka Fiesta, un espacio que volvió a convertirse en punto de encuentro e integración. La participación de personas e iglesias del sur de Bolivia, de diferentes localidades de Jujuy y de otros lugares de la Argentina dio a la celebración una dimensión regional que trascendió las fronteras.
Durante su intervención, Velazquez dejó un mensaje de unidad y valoró a las iglesias por estar presentes para la comunidad. Su reconocimiento puso el acento en la importancia del acompañamiento, la escucha y la solidaridad, especialmente cuando las familias necesitan contención. La entrega del decreto expresó así una valoración institucional del aporte de las congregaciones al encuentro y la convivencia entre vecinos.

La conmemoración tiene alcance nacional: la Ley 27.741 establece el 31 de octubre como Día de las Iglesias Evangélicas y Protestantes. En La Quiaca, esa fecha encontró una expresión colectiva que reunió distintas procedencias y congregaciones, fortaleciendo los vínculos entre comunidades que comparten su fe y su vocación de servicio.
La importante convocatoria dejó una imagen de fraternidad en una ciudad cuya vida cotidiana está atravesada por la integración. El mensaje municipal y la participación de las iglesias coincidieron en un valor central: construir comunidad desde el respeto, la unidad y la disposición a acompañar al prójimo. La jornada reafirmó el lugar de la vida religiosa como espacio de pertenencia y encuentro para numerosas familias de La Quiaca y la región.
