La Quiaca, puerta norte de la Argentina, se está convirtiendo en un ejemplo de gestión estratégica gracias al liderazgo del intendente Dante Velázquez, quien ha puesto en marcha un ambicioso plan maestro para convertir a la ciudad en el epicentro de desarrollo de la puna. Desde infraestructura clave hasta la revalorización cultural, Velázquez trabaja para que La Quiaca sea un motor de transformación para la región.
Infraestructura: el eje del cambio
El intendente Velázquez enfatizó la importancia de las obras que están en curso para mejorar la calidad de vida de los quiaqueños. “El sistema pluvial ha sido nuestra prioridad desde el inicio de la gestión. No solo por los daños materiales que genera, sino porque afecta directamente la seguridad de los vecinos,” explicó.
El municipio, en coordinación con la Dirección de Recursos Hídricos, ha trabajado durante meses en el relevamiento de las áreas más críticas, logrando avances significativos en la zona este y oeste. “Ya hemos gestionado los fondos necesarios para una solución definitiva, pero estas problemáticas, de más de 20 años, no se resuelven de un día para otro. Lo importante es que estamos actuando con responsabilidad,” señaló Velázquez.
El compromiso no se limita a lo pluvial. La pavimentación y el bacheo son otras prioridades, con planes para avanzar de manera escalonada en todas las arterias principales de la ciudad durante los próximos años. “Queremos una Quiaca conectada y funcional. Este año vamos a iniciar obras que marcarán un antes y un después para nuestras calles,” aseguró el intendente.
Revalorización cultural: el alma de La Quiaca
Además de las mejoras en infraestructura, Velázquez ha destacado la importancia de revitalizar las tradiciones culturales de la región. En una reciente reunión con autoridades de las comparsas y la Comisión de Carnaval, se comprometió a trabajar en conjunto para que la Manka Fiesta sea reconocida como patrimonio de la humanidad. “Esto no es solo una fiesta; es nuestra identidad, nuestro legado. Convertirla en patrimonio será un impulso para el turismo, la economía y el orgullo local,” afirmó.
La visita de los Alegres de Uquía, una de las tradiciones más emblemáticas de la quebrada jujeña, refuerza esta visión. “La bajada de los diablos en nuestra ciudad es un símbolo de integración cultural. Queremos que La Quiaca sea un punto de partida para mostrar al mundo nuestra riqueza cultural,” agregó.
Velázquez también anunció que las comparsas tendrán un libre impositivo para operar durante la temporada de carnaval, como muestra de apoyo del municipio. “Estas agrupaciones son parte de nuestra historia y deben ser fortalecidas para seguir creciendo,” destacó.
Relaciones internacionales y oportunidades turísticas
La posición estratégica de La Quiaca como nexo entre Argentina, Bolivia y Chile también está siendo aprovechada al máximo. Velázquez subrayó la importancia de los corredores bioceánicos y las inversiones que posicionan a la ciudad como un punto clave en el comercio y el turismo. “La Quiaca no solo es una ciudad fronteriza; es una ciudad de oportunidades. Estamos trabajando para que el mundo nos vea como un destino esencial en la región,” afirmó.
Con la ampliación del hotel de turismo, el próximo centro cultural y el tinglado mayorista, Velázquez busca garantizar que la infraestructura esté preparada para el crecimiento turístico y comercial que se espera durante los próximos años. “La capacidad hotelera está cerca de desbordar, y eso habla del impacto positivo que estamos logrando,” celebró.
Un mensaje para la comunidad: unidad y esperanza
En sus declaraciones, Velázquez envió un mensaje claro: “La Quiaca es un pueblo de oportunidades, y depende de todos nosotros que este crecimiento sea sostenible. Desde el municipio estamos trabajando incansablemente, pero necesitamos la participación y el compromiso de la comunidad para lograr un cambio verdadero.”
La visión del intendente no se limita al corto plazo. Con un plan estratégico que combina infraestructura, cultura y turismo, Velázquez está trazando un camino que promete transformar a La Quiaca en un modelo de desarrollo para la región de la puna y el país, el cual corona con un zona franca en medio del corredor transversal sudamericano.
“Estamos construyendo un futuro que no solo nos beneficiará a nosotros, sino a las generaciones que vienen. La Quiaca es, y seguirá siendo, una ciudad bendita y llena de oportunidades,” concluyó Velazquez en el día de su cumpleaños.
