Bajo el cielo diáfano del norte argentino, La Quiaca vivió uno de los eventos más emotivos y significativos del año: la Bajada de los Diablos de Uquía, un espectáculo cultural que conectó las tradiciones de la Quebrada y la Puna en un abrazo cargado de historia, identidad y celebración. Desde el imponente cerro El Mirador, ubicado en la zona este de la ciudad, la magia de los diablos danzantes encendió el alma de los espectadores, reafirmando el valor de nuestras raíces en un evento de valoración internacional.
Ermelinda Gutiérrez, presidenta de la Asociación “Alegres de Uquía”, no pudo ocultar su emoción al reflexionar sobre el éxito de la jornada. “Ver tanta gente me emocionó profundamente… Fue un momento maravilloso, y eso es lo que toca el corazón de los chicos de la comparsa”, expresó con la voz entrecortada. El evento no solo atrajo a los quiaqueños, sino también a visitantes de distintas localidades, quienes se congregaron para disfrutar de este encuentro único que unió cultura y comunidad.
Un agradecimiento de corazón
En un gesto de gratitud sincera, Gutiérrez destacó el apoyo brindado por el municipio de La Quiaca, encabezado por el intendente y su gabinete, junto a los empleados municipales que se ocuparon con esmero de cada detalle, tanto material como humano. “Estoy profundamente agradecida de corazón y en nombre de toda la comisión. No nos dejaron solos en ningún momento. Fueron atentos y cordiales, lo que permitió que este evento fuera un éxito”, comentó la presidenta, emocionada por el respaldo recibido.

El acto, que funcionó como un simulacro de la tradicional Bajada de los Diablos, no solo buscó transportar la esencia de Uquía a La Quiaca, sino también generar un espacio de intercambio cultural y económico. “La intención no es traer la Quebrada a la Puna, sino fortalecer los lazos entre ambas regiones y permitir que nuestra cultura fluya como un puente de unión y entendimiento”, explicó Gutiérrez.
Cultura que impulsa la economía local
Además del impacto cultural, el evento tuvo una dimensión económica clave. Muchos pequeños comerciantes, emprendedores y familias locales aprovecharon la ocasión para instalar kioscos y puestos de venta, generando un movimiento económico significativo. “La cultura no solo nos une, también nos da la oportunidad de crecer económicamente. Este tipo de eventos demuestran cómo el arte y la tradición pueden ser motores para nuestras comunidades”, resaltó la presidenta.
Un legado para el futuro
La Bajada de los Diablos en La Quiaca marcó un antes y un después en la valoración de nuestras tradiciones. Más allá del espectáculo visual, este encuentro dejó una huella emocional profunda en quienes participaron, reafirmando el poder de la cultura para unir a las personas, fortalecer las identidades y generar nuevas oportunidades.
Con un horizonte cargado de posibilidades, Ermelinda Gutiérrez y la Asociación “Alegres de Uquía” miran hacia el futuro con la certeza de que este evento no solo celebró el presente, sino que sembró las bases de un legado cultural que trasciende generaciones.
