El pasado sábado por la tarde, La Quiaca fue escenario de un evento cultural de magnitud internacional con la tradicional Bajada de los Diablos de Uquía, una expresión vibrante del tejido cultural andino que reunió a más de 60 diablos disfrazados, pertenecientes a la reconocida Asociación Cultural “Los Alegres de Uquía” y a decenas de diablos de las comparsas quiaqueñas .

Desde el mirador de La Quiaca, los diablos descendieron con una energía única, al encuentro de las comparsas tradicionales quiaqueñas, entre ellas, la popular “Es lo que hay” que se desplazó al encuentro al pié del mirador para marchar juntos hasta el escenario mayor Javier Pantaleón que se convirtió en el epicentro de un espectáculo cultural sin precedentes.

el Topamiento de Comparsas en el predio de la Manka Fiesta
El evento, que marcó un anticipo del carnaval de la región, destacó por su capacidad de congregar a familias enteras que acompañaron y celebraron este símbolo cultural identitario. La Bajada de los Diablos, además de su imponente recorrido que atravesó la Ruta 5, culminó en un baile popular que coronó la jornada como una manifestación de unión y alegría.

La importancia de este evento no solo radica en su valor simbólico, sino también en su impacto socioeconómico. La fuerte tradición carnavalera de La Quiaca, potenciada por la participación de los diablos de Uquía, generó un significativo movimiento económico en la zona, beneficiando al turismo, el comercio local y los servicios asociados.
Desde el ámbito cultural, este encuentro marcó el inicio de nuevos lazos entre comunidades, consolidando un crisol de expresiones artísticas que proyectan un legado para las generaciones presentes y futuras. Tanto el municipio de La Quiaca como la comisión organizadora destacaron la importancia de este tipo de eventos para fortalecer el desarrollo cultural y el sentido de pertenencia regional.

Ante el éxito rotundo de esta edición, se confirmó que la Bajada de los Diablos se repetirá cada año como preludio del gran carnaval quiaqueño, consolidándose como una cita imprescindible en el calendario cultural del norte argentino y un punto de atracción para el mundo.
Un legado que trasciende fronteras: Esta celebración demuestra cómo las tradiciones andinas siguen uniendo a comunidades y fortaleciendo su identidad cultural, proyectando su riqueza al mundo.
