En una noche marcada por la lluvia y el compromiso ciudadano, el jefe comunal Dante Velázquez encabezó una reunión con más de 60 vecinos. El encuentro culminó con la firma de un acuerdo para concretar la construcción del cordón cuneta, una obra largamente postergado.
Ni el frío ni la lluvia impidieron que el barrio Santa Teresita viviera una jornada histórica. En el salón vecinal, bajo un cielo que parecía querer desalentar la participación, más de 60 vecinos se reunieron el pasado viernes por la noche con el intendente de La Quiaca, Dante Velázquez, y miembros de su gabinete para discutir cara a cara los problemas estructurales que atraviesa la comunidad. El clima adverso no hizo más que reforzar el compromiso de ambas partes: la política no se suspende por mal tiempo cuando hay voluntad real de escuchar y resolver.
El reclamo central fue contundente: el estado de las calles. Pozos, barro, escasa transitabilidad y la ausencia de infraestructura básica como cordón cuneta son parte del día a día de los vecinos. En medio de las intervenciones, uno de los vecinos, Silvano Velázquez, abrió el diálogo recordando que durante la gestión anterior se había colocado material para el cordón cuneta, pero la obra nunca fue realizada, lo que dejó un sabor amargo y una creciente desconfianza hacia la política. “No queremos más promesas, queremos compromisos que se cumplan”, fue una de las frases que resonaron en la noche húmeda del norte.
Frente a esa demanda legítima, el intendente Velázquez no esquivó la responsabilidad. Escuchó con atención, tomó nota de cada reclamo y, junto a su equipo, firmó un convenio formal con los vecinos del barrio Santa Teresita. El acuerdo contempla la construcción del cordón cuneta y sienta las bases para una segunda etapa de pavimentación, una vez completada la infraestructura básica. Se trató no solo de una promesa, sino de un acto concreto que devuelve credibilidad a la relación entre el municipio y las comunidades.

“La política se hace caminando, escuchando y cumpliendo. Este convenio es una respuesta concreta a una deuda que el Estado tenía con ustedes. Y vamos a trabajar para que en Santa Teresita la palabra se vuelva obra”, expresó el mandatario municipal tras la firma del acta, comprometiéndose a que la obra se iniciará en las próximas semanas, con personal y maquinaria municipal, y bajo la supervisión de una comisión de vecinos.
Lo valioso de este encuentro no fue solo el acuerdo alcanzado, sino el clima de diálogo directo y participativo que se generó. Los vecinos se manifestaron con firmeza, pero también con propuestas, ideas y voluntad de colaborar. La lluvia que golpeaba el techo del salón parecía marcar el ritmo de una comunidad que, lejos de resignarse, sigue de pie, reclamando su derecho a vivir en un barrio digno.
El convenio no solo compromete al gobierno municipal a ejecutar una obra largamente esperada, sino que renueva el pacto ciudadano en los márgenes de la política tradicional. Santa Teresita, como tantos barrios quiaqueños, quiere ver concretado lo que durante años fue solo promesa.
