La Quiaca fue hoy sede del vibrante inicio del Torneo de Integración de Escuelas Infantiles de Básquet entre la Quebrada y la Puna. En una jornada cargada de emociones y deporte, los más pequeños coparon las tres canchas dispuestas en la ciudad para dar vida a un certamen que recorrerá toda la región durante el año. Pero entre tantos chicos, pelotas y silbatos, una figura sobresalió con discreta potencia: la de Sebastián Toconás, árbitro profesional formado en La Quiaca, que volvió a su tierra para aportar desde otro lugar, sin olvidar nunca de dónde viene.
“Yo empecé en la escuelita de básquet de la municipalidad. Tenía ocho años. Jugué hasta los dieciocho y después la vida me llevó a otros rumbos, pero siempre volví al deporte”, relató emocionado Sebastián, quien hoy se desempeña como árbitro federativo en ligas masculinas y femeninas de la provincia de Jujuy, y que ya ha tenido la oportunidad de dirigir encuentros del Torneo Federal 3×3, uno de los escalones más altos del deporte nacional.
El certamen, impulsado por la Dirección de Deportes de La Quiaca bajo la conducción del profesor Víctor Cardozo, tuvo la colaboración de Marcelo Aperte, el torneo en marcha marcó un antes y un después: no sólo por la participación de delegaciones de localidades como Purmamarca, Tilcara, Humahuaca, Abra Pampa y San Salvador, sino porque quedó claro que hay un proyecto en marcha que apunta a las infancias, la integración regional y el crecimiento a través del deporte.
“Volver a la Quiaca como árbitro, después de tantos años, es muy fuerte para mí. Acá empecé, acá me formé, y hoy vengo a acompañar a esos chicos que están donde yo estuve. Eso no se olvida nunca. Y también quiero agradecer al profe Marcelo Aperte, que fue mi docente y guía en los primeros años”, destacó Sebastián Toconás con humildad, antes de volver al rectángulo de juego.
El torneo, que se juega sin puntajes ni tablas, privilegia la formación, el compañerismo y el juego limpio. Los más pequeños disputaron sus partidos en la cancha de Juventud Católica, mientras que las categorías mayores lo hicieron en la Escuela de Robótica N° 69 y en el Centro de Alto Rendimiento (Cear), que albergó también el acto simbólico de apertura.
“El básquet me dio mucho. Me ayudó a crecer como persona, a tener disciplina, a formarme. Y ahora desde el arbitraje quiero seguir acompañando ese camino. Porque nunca se sabe —concluye Toconás—: un niño que hoy juega en estas canchas puede mañana ser jugador, entrenador, o árbitro como yo. Lo importante es que nunca les falte apoyo, desde el gobierno, las escuelas, los profes, las familias.”
Con el compromiso del gobierno municipal de La Quiaca y el entusiasmo inagotable de profes, padres y jugadores, este torneo que ya nació grande promete no sólo fortalecer el deporte en altura, sino también sembrar una cultura del esfuerzo, la inclusión y los sueños posibles.
