En la gélida pero vibrante mañana de La Quiaca, en el corazón de la Plaza Centenario, el segundo mástil más alto de la República Argentina se convirtió en epicentro de una emoción compartida: el izamiento de la bandera nacional, acompañado por la enseña de la libertad civil. Fue el acto que abrió la Semana de Mayo en esta localidad fronteriza, y turistas de distintos puntos del país fueron protagonistas inesperados de una ceremonia cargada de simbolismo, identidad y sentimiento patrio.
Con la banda de música municipal marcando el compás y la presencia activa de estudiantes de la Escuela de Comercio, junto a autoridades como la presidenta del Concejo Deliberante y funcionarios locales, se vivió un momento profundamente conmovedor. Los primeros rayos del sol se mezclaban con la brisa fría del altiplano, mientras la bandera ascendía lentamente por el cielo puneño, ondeando majestuosa sobre uno de los puntos más septentrionales del territorio nacional.
“Llegamos de madrugada desde Salta, y no esperábamos esta sorpresa tan hermosa”, compartió entre lágrimas una visitante emocionada. “La participación de los chicos, de la policía, de todos… fue muy lindo. Me llenó el alma.” Otra de las turistas, también proveniente de Salta, no pudo contener la emoción: “Estoy feliz, no puedo hablar… esto es algo único, no me lo voy a olvidar nunca.”
Los testimonios se multiplicaron, y todos coincidían en algo: el acto patriótico vivido en La Quiaca fue mucho más que una ceremonia protocolar. Fue una conexión profunda con los símbolos nacionales, una vivencia íntima en uno de los rincones más olvidados —y a la vez más significativos— del país. La bandera, erguida en el segundo mástil más alto de Argentina, se transformó en un faro de identidad para propios y visitantes.
Este gesto de izar la bandera nacional, acompañado por la enseña jujeña de la libertad civil, fue también un acto de unión y de afirmación cultural. “Nos acompañan turistas que, como nosotros, sienten esta tierra como suya”, expresó un miembro del municipio. “La emoción que ellos sienten nos recuerda a nosotros, los que vivimos acá, lo importante que es poner en valor nuestros símbolos y nuestras tradiciones.”
La Semana de Mayo continúa en La Quiaca con una serie de actividades culturales, educativas y patrióticas, en una apuesta firme por fortalecer el sentido de pertenencia y revalorizar el rol histórico de la Puna jujeña en la construcción de la nación. Pero este primer acto, este izamiento compartido entre generaciones, turistas y residentes, quedará grabado como un momento de comunión emocional donde la patria se sintió, se cantó y se vivió.
