La comunidad educativa de la Escuela de Minas de La Quiaca vivió ayer una jornada cargada de alegría, orgullo y sentido de pertenencia. En un encuentro íntimo pero lleno de color, los estudiantes de la promoción 2025 realizaron la esperada presentación de camperas, un ritual escolar que marca un antes y un después en la vida de los jóvenes que se preparan para cerrar una etapa y proyectar su futuro.
La directora del establecimiento, Lic. Julieta Urzagasti, destacó la emotividad del evento, que se llevó a cabo en el salón de la Nueva Juventud Católica con la participación de familias, docentes y compañeros de toda la institución.
“Fue un momento muy especial. Los chicos eligieron su indumentaria de manera democrática, la presentaron con orgullo y compartimos con ellos una instancia de baile, desfile y celebración. No fue una actividad abierta al público, decidimos hacerlo interno para que puedan vivirlo con autenticidad y sin presiones externas”, comentó la directora.
El espíritu de camaradería que se vivió durante la presentación de camperas también atraviesa otro de los grandes hitos del año escolar: el viaje institucional de la promoción a Buenos Aires, que se concretará en los primeros días de julio. Este proyecto, que ya es tradición en la Escuela de Minas, no cuenta con financiamiento externo y se realiza gracias al esfuerzo conjunto de los estudiantes, sus familias y los docentes, quienes organizan actividades solidarias, ventas y rifas para solventar los gastos.
“Viajan los 30 estudiantes del curso, acompañados por docentes. Es la primera vez que muchos de ellos suben a un avión y también su primer contacto con una ciudad tan grande y diversa como Buenos Aires”, explicó Urzagasti.
El itinerario del viaje es tan ambicioso como enriquecedor. Los jóvenes se alojarán en el Hotel de Suboficiales de Gendarmería Nacional, a pocas cuadras del Obelisco, y durante seis días visitarán espacios de gran valor histórico, cultural, político y académico: la Casa Rosada, el Congreso de la Nación, museos legislativos, el Cabildo, el Caminito, Palermo, el Barrio Chino, el Monumental, la Bombonera y la Universidad de Buenos Aires (UBA), entre otros.
“La idea es que no solo conozcan lugares icónicos, sino que puedan reflexionar sobre las diferencias socioculturales, tecnológicas y urbanas entre nuestro contexto y el de una gran metrópoli. Es una experiencia transformadora”, añadió la directora.
Este tipo de actividades no solo fortalecen la identidad estudiantil, sino que también abren puertas a nuevas aspiraciones. Muchos egresados de promociones anteriores, luego de participar en este viaje, decidieron continuar sus estudios en la capital del país, motivados por el contacto con universidades, la vida urbana y los horizontes que se amplían en el encuentro con lo nuevo.
Pero antes del viaje, la agenda de la Escuela de Minas sigue activa: hoy mismo la institución es sede del Intercolegial de las Olimpiadas de Matemática, donde participan ocho estudiantes acompañados por la profesora Ana Carrazana, demostrando que la excelencia académica y el compromiso con la formación también forman parte del orgullo quiaqueño.
