Una ciudad que honra su historia, se proyecta con grandeza
En un hecho sin precedentes en materia de infraestructura sanitaria, la ciudad de La Quiaca vive una jornada fundacional con el recambio total de la cañería cloacal troncal de Avenida La Madrid, frente a la histórica Escuela Normal. Con más de 50 años de antigüedad, los vetustos caños de cemento comprimido, colocados a mediados del siglo XX, comienzan a ser reemplazados por modernas tuberías de PVC de 250 mm, en el marco de un Plan Maestro de Infraestructura diseñado y gestionado de forma estratégica entre el municipio y el gobierno provincial.

La obra, coordinada por Agua Potable S.E., responde a una visión a largo plazo, pensada no solo para resolver problemas urgentes sino también para garantizar un desarrollo sustentable, proyectado y moderno para los próximos 50 años. Bajo la conducción del intendente Dante Velázquez, la transformación urbana deja de ser una promesa para convertirse en realidad palpable: la ciudad mejora desde sus cimientos, y con ella, mejora la calidad de vida de cada vecino.
“Estamos reemplazando caños de hormigón comprimido de 150 mm por nuevos caños de PVC de 250 mm. Esto es historia pura: hace más de 50 años que no se tocaba esta red. Hoy le damos una nueva vida al sistema cloacal de La Quiaca”, explicó uno de los operarios de Agua Potable, con visible orgullo.

Infraestructura con dignidad y futuro
La renovación de la red cloacal no solo resuelve antiguos problemas de obstrucción y colapso, sino que representa una apuesta estructural por un modelo de ciudad resiliente, limpia y saludable, con servicios básicos eficientes, una base imprescindible para el desarrollo económico, turístico y humano.
La planificación técnica, la gestión política y la decisión valiente de avanzar sin especulación marcan esta etapa como un antes y un después. No se trata de un parche, sino de una transformación radical, la más importante en el sistema cloacal de La Quiaca en más de medio siglo.

Compromiso con cada familia quiaqueña
Las obras, que ya avanzan hacia su etapa final, incluyen 50 metros lineales de recambio, y se espera que estén concluidas antes del próximo viernes. Pero el verdadero cambio es más profundo: La Quiaca ya no es una ciudad olvidada al margen de las decisiones estructurales, sino una protagonista activa de un Jujuy que se moderniza con justicia territorial.
Esta obra es dignidad hecha infraestructura, es la gestión puesta al servicio del pueblo, y es la prueba de que cuando hay voluntad política y compromiso social, las deudas históricas pueden comenzar a saldarse.
