Con un aire festivo, libros, títeres y cuentos, La Quiaca vivió una jornada inolvidable con una nueva edición de la Feria del Libro, esta vez orientada especialmente a niños y niñas de escuelas primarias. Desde el área de Cultura de la Municipalidad, su responsable Gabriela Arrieguez expresó su satisfacción por el resultado del evento, destacando la masiva participación escolar, el entusiasmo infantil y la colaboración de instituciones educativas y artistas locales.
“Fue una feria muy linda, con gran participación de chicos, docentes y estudiantes del profesorado rural. Les agradecemos profundamente desde la Municipalidad porque pusieron mucha dedicación para que cada stand fuera único. Hubo cuentacuentos, adivinanzas, títeres… los chicos se engancharon muchísimo”, afirmó Arrieguez en diálogo con La Quiaca Noticias.
El evento se realizó durante media jornada en el edificio remodelado del Hotel de Turismo, debido a limitaciones de espacio. Sin embargo, esto no impidió que la feria desbordara de creatividad y emoción. “Nos quedó chico el lugar, eso es señal de que necesitamos algo más grande. Ya estamos organizando la próxima edición para el 10 de julio, orientada a adolescentes del nivel secundario. Habrá más stands, teatro y esperamos un espacio más amplio para recibirlos como se merecen”, anticipó la funcionaria.
También fue parte fundamental de la feria la librería itinerante “Leer Jujuy”, que se trasladó especialmente desde San Salvador con una colección de obras escritas por autores de toda la provincia. Nora Tolaba, docente y coordinadora del colectivo cultural que impulsa la iniciativa, celebró el intercambio logrado: “Trajimos literatura jujeña de San Salvador, Palpalá, Humahuaca, Abra Pampa y también de la Quiaca. Los niños se emocionaban al saber que los escritores eran jujeños. Eso los inspira a soñar con ser escritores algún día”.

Tolaba subrayó el valor que aportaron las estudiantes del profesorado con orientación rural, quienes guiaron a los niños en talleres lúdicos con cuentos, poesías y juegos literarios. “Fue una experiencia enriquecedora para todos. Ver el interés genuino por los libros nos reafirma que este trabajo vale la pena”, expresó.
Al cierre, entre agradecimientos y libros firmados, Tolaba también recomendó una lectura para disfrutar en casa durante una tarde ventosa: “Cuentos para la hora de la siesta”, de Natalia Zucón, escritora joven con raíces quiaqueñas. “Es una recopilación de relatos orales familiares ambientados en la Puna. Ideal para leer en familia, con un matecito de por medio”, sugirió.

Desde Cultura ya se comprometieron a mantener la feria como un evento mensual, buscando fortalecer el vínculo entre infancia, lectura y pertenencia cultural. “No se trata solo de leer, sino de descubrir que los cuentos también pueden ser nuestros, que hay historias escritas por jujeños que hablan de nuestras montañas, de nuestros abuelos y de nuestra identidad”, concluyó Arrieguez.
La Feria del Libro de La Quiaca demostró que la pasión por la lectura no entiende de edades, y que con voluntad y comunidad, los libros pueden abrir puertas que transforman.
