En un momento donde la salud pública exige respuestas integrales, La Quiaca se pone a la vanguardia de una política ejemplar en la región: la salud animal como parte indisoluble de la salud humana y ambiental. A través de un plan sostenido de charlas educativas, castraciones gratuitas y campañas de desparasitación, el Dr. Cosme Flores, con el respaldo pleno del intendente Dante Velázquez, avanza con una transformación cultural y sanitaria sin precedentes.
Esta estrategia —que se despliega en escuelas, barrios y centros comunitarios— no sólo busca reducir la población animal en situación de calle, sino también prevenir enfermedades zoonóticas que afectan directamente a la comunidad humana. Enfermedades como la hidatidosis, el sarcosistiosis y las parasitosis intestinales son muchas veces invisibles, pero se transmiten silenciosamente cuando los animales no son desparasitados ni vacunados, y deambulan sin control por la ciudad.
“La gente se sorprende cuando le decimos que pisar excremento canino en la calle puede significar llevar una enfermedad a casa. Esa caca puede tener parásitos que luego se mezclan con la tierra, y con el viento que tenemos en La Quiaca, se dispersan por todos lados”, explicó el Dr. Flores con tono pedagógico y firmeza.

Charlas obligatorias antes de cada castración
Una de las decisiones clave en este proceso es que las castraciones móviles y gratuitas están precedidas obligatoriamente por charlas de tenencia responsable. “No podemos operar sin antes concientizar. Castrar un animal no es solo un acto quirúrgico, es un acto ético, educativo y preventivo”, sostuvo el profesional.
En las últimas semanas, el Dr. Flores viene visitando escuelas como la Comercial y la Normal, en doble turno, llevando su mensaje no solo a niños y adolescentes, sino también a padres, docentes y vecinos. La participación ha sido alta y las preguntas abundantes: desde cómo alimentar correctamente a un perro hasta cómo entender que no es normal ni saludable dejar que “haga sus necesidades en la calle”.
“Nos encontramos con hábitos profundamente arraigados, como alimentar a los perros con huesos o no desparasitarlos nunca. Pero también nos encontramos con disposición al cambio. Y eso es lo más esperanzador: La Quiaca está escuchando, está despertando”, reflexionó Flores.
Resultados concretos: más de 400 animales castrados
Los números acompañan el compromiso. Solo entre abril y junio, se han castrado más de 400 animales. En el operativo más reciente en el CIC de Ruta 5, se otorgaron 100 turnos, de los cuales casi 70 fueron concretados con éxito. Los demás están siendo reprogramados. Y ya se planifica una segunda visita a la zona para agosto o septiembre.
“Es una tarea constante. No se trata solo de intervenir quirúrgicamente, sino de cambiar una cultura entera que naturalizó el abandono, la negligencia y la enfermedad como parte del paisaje urbano”, agregó el médico veterinario.
Una política de salud pública con visión
Este ambicioso programa no sería posible sin la decisión política del intendente Dante Velázquez, quien entendió que la salud pública debe pensarse de forma integrada y preventiva. Al incluir la salud animal como parte del eje central de políticas municipales, La Quiaca demuestra que es posible construir ciudadanía desde el respeto por toda forma de vida, humana y no humana.
“La salud pública no empieza en el hospital, empieza en la calle, en el barrio, en cómo cuidamos a nuestras mascotas, en cómo convivimos con el entorno. Por eso esta política es tan importante”, concluyó Flores antes de dirigirse a una nueva charla en la Escuela Comercial.
La ciudad se transforma no solo por decisiones técnicas, sino por el coraje de educar y cuestionar viejas costumbres. Y en La Quiaca, con voluntad política, compromiso profesional y participación ciudadana, se está escribiendo una nueva página en la historia de la salud pública integral.
