La Quiaca, 16 de julio – En una maratónica jornada que comenzó antes de las 7 de la mañana y se extendió hasta la noche, el intendente Dante Velázquez recibió a 86 personas en audiencias públicas, consolidando un modelo de gestión que transforma a los ciudadanos en protagonistas de las decisiones municipales.
Lo que para otros es una formalidad, en La Quiaca se ha convertido en una verdadera política de Estado: las audiencias vecinales de los días miércoles son una práctica real de puertas abiertas, donde el intendente se sienta cara a cara con los vecinos, escucha sus urgencias y se compromete a brindar respuestas concretas.
Durante el día, pasaron por el despacho municipal representantes de centros vecinales, instituciones comunitarias, artistas, estudiantes, obreros, emprendedores y vecinos autoconvocados. Cada testimonio, cada reclamo, cada propuesta fue atendida con la presencia activa del intendente y su gabinete, en una dinámica que refleja lo mejor del espíritu democrático: el servidor público al servicio directo de sus mandantes.
“Hoy ha sido una jornada muy extensa pero muy gratificante. Tuvimos vecinos esperando desde muy temprano, con demandas sociales, de infraestructura, contención y muchas situaciones que requieren humanidad y decisión política. Nos llevamos un saldo más que positivo”, afirmó Velázquez, visiblemente satisfecho al cierre de la jornada.
Las problemáticas abordadas fueron diversas: desde extensión de redes cloacales, necesidades urgentes de comunidades barriales, pedidos de apoyo institucional, hasta el impulso de proyectos culturales. Pero más allá de los temas, el hilo conductor fue uno solo: la política como herramienta de proximidad, de resolución concreta, de diálogo sincero.
Dante Velázquez ha dejado claro que la democracia no se ejerce solo en las urnas, sino todos los días, en la escucha atenta, en la palabra cumplida, en el gesto de mirar a los ojos a quien sufre o necesita. Con esta política de cercanía, La Quiaca se vuelve un ejemplo de lo que puede una gestión decidida a gobernar junto al pueblo.
Y mientras otros construyen barreras, Velázquez abre puertas.
