El Hogar de Ancianos de La Quiaca se llenó de emoción y esperanza con la llegada de dos nuevas integrantes de la familia Mercedaria de la Caridad. Se trata de Suelen Rodríguez, laica mercedaria, y la hermana Patricia Duosantos, ambas oriundas de Brasil, quienes fueron presentadas oficialmente por la querida hermana Pascuala Gerónimo, figura referente de la comunidad religiosa en la frontera.
La incorporación de Suelen y Patricia no es una simple visita: es un compromiso profundo con la misión que desde hace casi 50 años llevan adelante las hermanas en la ciudad y la región. “No vienen como visitas, vienen a compartir la misión con nosotras, a vivir lo que vivimos cotidianamente con la comunidad”, expresó con visible emoción la hermana Pascuala, quien destacó que esta presencia se da en un contexto especial: la preparación para celebrar las cinco décadas de presencia mercedaria en La Quiaca y la Prelatura local.
Suelen Rodríguez, con la calidez que caracteriza a los pueblos del nordeste brasileño, expresó su gratitud por la acogida recibida y su entusiasmo por recorrer la Puna, conocer la cultura local y participar de la vida comunitaria. “Ha sido muy interesante poder compartir con las hermanas este tiempo tan importante. El frío es fuerte, pero el calor humano lo compensa”, señaló entre risas.
Por su parte, la hermana Patricia Duosantos, emocionada por vivir su primera experiencia en La Quiaca, remarcó la profundidad espiritual del pueblo puneño. “Nuestra misión tiene rostros y nombres. Esta comunidad ya me ha llenado el corazón. Es una experiencia de gratitud. Aquí se siente el amor de Dios en cada gesto del pueblo”, dijo conmovida.
Ambas hermanas destacaron también el trayecto desde Jujuy hasta La Quiaca, en el que pudieron admirar paisajes como Purmamarca, Tilcara y Humahuaca, conectando visualmente con la tierra que ahora las recibe con los brazos abiertos. El recorrido fue una antesala perfecta para lo que vivirán junto a los adultos mayores, el equipo del hogar y la comunidad quiaqueña.
El municipio, el personal del hogar, y especialmente los abuelos, recibieron con alegría este nuevo tiempo de hermandad. Las hermanas se sumarán no solo a las tareas diarias del hogar, sino también a las actividades culturales y religiosas que marcan la identidad de la región, como la tradicional feria de Santa Anita, la celebración de la Pachamama y otros eventos que ya son parte del calendario espiritual y cultural del Norte.
Así, el Hogar de Ancianos de La Quiaca vuelve a ser lugar de encuentro entre pueblos, idiomas y espiritualidades diversas, reafirmando que la fe y la solidaridad no tienen fronteras. Como expresó Patricia: “Lo que me encanta es este pueblo que se deja llevar por el amor de Dios”.
