En el marco de los 15 años de la Escuela Primaria N° 463 “Jesús Olmedo”, ubicada en Ruta 5, La Quiaca celebró mucho más que un aniversario: celebró el fruto de una lucha popular, silenciosa y heroica, encabezada por vecinas y vecinos que entendieron que la educación no podía esperar.
Entre ellas, Pascuala Gerónimo, hoy reconocida por toda la comunidad, recordó con emoción y lágrimas en los ojos cómo comenzó todo. En 2005, al llegar a vivir al barrio, sintió de inmediato que la ausencia de una escuela era una injusticia urgente. Fue en 2007 cuando, tras ver a los chicos caminar con frío, mochilas pesadas y sin abrigo por la ruta, decidió junto a su esposo iniciar un proceso que marcaría la historia del barrio.
“Yo los veía todos los días. Algunos chicos sin campera, expuestos al frío. No podía dormir de la angustia. Fue entonces que dije: tiene que haber una escuela acá”, contó Pascuala, conmovida.
Ese impulso la llevó a San Salvador de Jujuy a averiguar cómo se creaba una institución escolar. De allí nació una organización barrial de vecinos, la mesa de gestión, el relevamiento de niños en edad escolar, los trámites ante Región I y la incansable coordinación con autoridades como el profesor Idinao Cruz, la supervisora Elta Canavire y la entonces ministra Liliana Domínguez.

El momento más simbólico llegó en 2009, cuando Pascuala, decidida y sin intermediarios, buscó al padre Jesús Olmedo para pedirle el uso del complejo productivo como espacio inicial de clases.
“Lo encontré en las escaleras de la iglesia, le dije que necesitábamos una escuela. Y él me respondió con algo que jamás olvidaré: ‘Por los chicos, cualquier cosa’.”
Con ese respaldo, y la colaboración del entonces intendente Daniel Suárez, de los comerciantes, la prelatura de Humahuaca y decenas de vecinos, nació la escuela. Al principio, se intentó que fuera solo un anexo. Pero la comunidad, firme, dijo que no. Querían una escuela propia, con identidad barrial.
“Trabajábamos desde las 7 de la mañana hasta la noche. Con Benita Santos, Isabel Coronel y muchas más, a pulmón. Hoy veo el edificio lleno de chicos y no puedo no llorar. Porque fue duro. Muy duro.”
Hoy, la Escuela 463 es un símbolo de educación popular, organización barrial, resistencia y esperanza. Lleva el nombre de un cura que defendió a los pobres y nació del abrazo entre el Estado, la fe y el pueblo que no se resignó.
