El Concejo Deliberante de La Quiaca rindió un emotivo homenaje al Padre del Aula, Domingo Faustino Sarmiento, con un brindis dedicado a los docentes de la ciudad. La ceremonia reunió a autoridades, educadores en actividad y jubilados, en un reconocimiento sincero a quienes dedican su vida a la enseñanza.
“Enseñar es un acto sublime”
El evento tuvo como eje resaltar la vocación docente como un servicio invaluable a la sociedad, no solo en la transmisión de conocimientos académicos, sino también en la formación en valores. La voz más sentida fue la de Luisa de Mendívil, docente jubilada con más de tres décadas de trayectoria, quien compartió un profundo testimonio sobre la tarea de enseñar:

“Es muy lindo ser maestro, estar rodeado de niños deseosos de aprender y ser ese puerto seguro para ellos. No es solo enseñar lengua o matemática, sino enseñarles a vivir, con gestos, con respeto, con valores. Enseñar es lo mejor que la vida misma pudo poner en nuestras manos” expresó emocionada.
Un legado que trasciende generaciones
Durante el homenaje, se recordó que el magisterio no termina al dejar el aula. Muchos de los presentes destacaron la satisfacción de ver a antiguos alumnos convertidos en maestros, continuando el legado educativo. Mendívil, a sus 88 años, confesó que aún siente el deseo de enseñar y que cada vez que pasa frente a la escuela donde inició su carrera, revive el amor intacto por la docencia.

El maestro como pilar social
Las palabras de la docente jubilada también invitaron a la reflexión sobre el rol de la familia y la sociedad en el respeto a los educadores:
“El maestro es un símbolo de respeto y de escucha en el aula. La educación parte de la casa, pero es en la escuela donde se reafirma ese valor que da sentido a la convivencia”.
El homenaje concluyó con un brindis en honor a los docentes, recordando que la labor del maestro es fundamental para construir ciudadanía, transmitir valores y garantizar un futuro con esperanza para las nuevas generaciones.
