El clima en el Concejo Deliberante de La Quiaca se enrareció tras una audiencia entre la presidenta Mirtha Moscoso y representantes sindicales municipales —Carlos Martínez (ATE) y Mauro Farfán (SEOM)— para tratar recategorizaciones y pase a planta permanente. La reunión derivó en gritos, acusaciones y el desalojo del despacho por decisión de la titular del cuerpo.
La escena: del diálogo a la confrontación
La audiencia estaba agendada para encauzar reclamos pendientes. Según Moscoso, el diálogo “siempre está abierto”, pero se quebró cuando el dirigente del SEOM “elevó el tono y faltó el respeto”, al señalarla como “responsable de votar la anulación del decreto de alta por baja”. Ante la escalada, la presidenta requirió intervención policial y pidió el retiro de Farfán de su oficina.
Qué reclama cada parte
La Presidencia del Concejo (Mirtha Moscoso)
- Sostiene que el Cuerpo legislativo no gestiona legajos: puede dictar normas, pedir informes y convocar a funcionarios, pero no ejecuta recategorizaciones ni altas/bajas (atribución del Departamento Ejecutivo y de Recursos Humanos).
- Afirma que el señalamiento por el “decreto de alta por baja” es injusto y fuera de forma, y que no tolerará agravios en instancias institucionales.
ATE y SEOM (Carlos Martínez y Mauro Farfán)
- Plantean diferencias de fondo por recategorizaciones demoradas y pase a planta permanente para trabajadores con antigüedad.
- Exigen que el Concejo intervenga políticamente: ordene auditoría, fije plazos y garantías para regularizar carreras y estabilidad.
- El SEOM cuestiona la anulación de un decreto de “alta por baja” que —según su lectura— afectó acuerdos previos; piden revisión y remediación.
El punto ciego: el “decreto de alta por baja”
- Para el sindicato, la presunta anulación habría retrotraído incorporaciones o compromisos asumidos, lesionando derechos laborales.
- Para el Concejo, la potestad sobre decretos es materia del Ejecutivo; el Cuerpo puede controlar (pedidos de informe, resoluciones), no administrar legajos.
- Resultado inmediato: ruido político y deterioro del clima de negociación.
Qué hay detrás (y por qué importa)
- Recategorizaciones: impactan en salario, antigüedad y carrera.
- Planta permanente: define estabilidad y derechos; demanda concursos, normativa y presupuesto.
- Institucionalidad: el Concejo marca agenda y control; el Ejecutivo ejecuta. La mesa paritaria debería ser el canal.
Lo que se resolvió (y lo que falta)
- Resuelto hoy: nada sustantivo; sí la expulsión del despacho por “faltas de respeto” y el corte de la audiencia.
- Falta:
- Mesa técnica paritaria con acta y cronograma verificable (legajos, antigüedad, cupos, impacto presupuestario).
- Pedido de informes del Concejo al Ejecutivo (nómina, vacantes, situación del decreto en disputa).
- Reglas de convivencia en audiencias (uso de la palabra, plazos, canal escrito para desacuerdos).
- Plan de transición: recategorizaciones por tramos y concursos para planta, con prioridades objetivas.
La sesión no resolvió el conflicto, pero visibilizó el nudo: derechos laborales versus competencias institucionales. La firmeza sindical y la respuesta defensiva del Concejo chocaron en formas y fondo. Sin actas, plazos y mediación formal, el debate amenaza con mudarse a la calle y a los tribunales. La salida sigue siendo paritaria, escrita y verificable.
