La Quiaca vivió una jornada a pura educación, creatividad y oficio: la Escuela no Formal abrió sus puertas y salió a la calle para celebrar el Día de la Educación Técnica con una exposición de sus 16 talleres, donde estudiantes y docentes mostraron a la comunidad el trabajo desarrollado durante todo el año.
La actividad se realizó frente al establecimiento, donde se montaron stands por especialidad, permitiendo a las familias, vecinos y autoridades locales recorrer, preguntar y conocer de cerca las propuestas formativas de la institución. Desde electricidad, construcción, herrería, automotores, informática, diseño, hasta oficios más vinculados a la producción local, cada espacio presentó proyectos, prototipos, maquetas, herramientas y demostraciones en vivo.
El director de la Escuela no Formal, Alfredo Lamas, destacó el sentido de la jornada:
“Este día es para poner en valor a la educación técnica como motor de desarrollo. Nuestros estudiantes no solo aprenden un oficio, sino que incorporan capacidades para el trabajo, la innovación y el emprendedurismo. La muestra es una forma de transparentar y compartir esos saberes con toda la comunidad”.
Lamas agradeció especialmente la presencia de la Banda de Música de la Municipalidad, que acompañó la actividad y le dio un marco festivo al evento, así como la predisposición de la Dirección de Tránsito, que dispuso el corte de calle para garantizar seguridad y orden durante la exposición.
“Sin el apoyo del municipio sería imposible realizar un despliegue de este tipo en la vía pública. Esta articulación con las instituciones locales es clave para que la escuela siga estando integrada a la ciudad”, remarcó.
Durante la jornada, docentes y alumnos explicaron los objetivos de cada taller, mostraron proyectos finales, investigaciones y trabajos prácticos, y muchos stands ofrecieron pequeñas experiencias interactivas para que los visitantes pudieran manipular herramientas, observar procesos o hacer consultas sobre la orientación técnica.
Pensando en el futuro, Lamas adelantó que para el próximo año podrían renovarse algunos talleres, con el objetivo de actualizar la oferta a las nuevas demandas del mundo del trabajo y las necesidades productivas de la región.
“Tenemos el desafío de sostener los talleres históricos que identifican a la escuela, pero también de incorporar nuevas tecnologías y contenidos que preparen mejor a nuestros jóvenes para lo que viene”, señaló.
Con la calle llena de estudiantes, familias, docentes y vecinos, la Escuela Técnica volvió a ratificar su papel como un actor central en la formación de técnicos y trabajadoras y trabajadores del futuro, integrando educación, producción y comunidad en un mismo espacio.