Jóvenes que ponen la cara por el barrio
En La Quiaca, la organización barrial vuelve a ser protagonista. Esta vez fueron las y los jóvenes del barrio La Loma quienes se sentaron frente al intendente de la ciudad para plantear, con respeto pero con firmeza, una realidad que se viene arrastrando desde hace años:
viven en un barrio que existe en los hechos, pero no en los papeles.
“El barrio está hace mucho tiempo ya, más de 6 o 7 años, y desde donde estamos nosotros para atrás hay un montón de casas que ya están construidas”, relató una de las jóvenes representantes tras la reunión. No se trata de un loteo ocasional ni de una ocupación reciente: es un sector consolidado, con familias que han decidido echar raíces en ese rincón de La Quiaca.
Servicios básicos y reconocimiento en la ciudad
El pedido central que llevaron al despacho municipal es claro y concreto:
- Acceso a servicios básicos (agua, luz, saneamiento),
- Inscripción formal del barrio dentro del ejido de la ciudad.
“Necesitamos los servicios básicos porque hay un montón de vecinos que estamos ahí ya viviendo, conviviendo”, explicó la vocera. El planteo no se limita a la infraestructura; también apunta a la identidad administrativa del sector:
“Necesitamos también estar inscritos en la ciudad porque, bueno, nuestra base no aparece en la ciudad”.
Según estimaciones de los jóvenes, hoy son entre 30 y 40 familias las que ya habitan La Loma. Familias que envían a sus chicos a la escuela, trabajan, pagan sus gastos cotidianos y quieren ser parte plena de la ciudad, con los mismos derechos que el resto de los quiaqueños.
Un diálogo que ilusiona, pero también exige respuesta
La lectura que hicieron los vecinos sobre el encuentro con el intendente fue, en términos personales, positiva:
“Quede fructífero, pero esperemos que cumpla”, subrayó la joven representante.
Hay reconocimiento al gesto político de recibirlos y escucharlos, pero también una advertencia implícita: el barrio lleva años esperando y la paciencia se agota cuando la vida diaria se sostiene sin lo más elemental.
“Muy agradecida por las palabras que nos dijo el intendente, y nosotros como representantes vamos a llevar a cabo lo que él nos dio de consejo”, explicó, dejando en claro que el compromiso no es solo del municipio: el barrio también se organiza, discute y asume responsabilidades.
Una ciudad que se construye desde sus barrios
Lo que ocurrió en La Loma es más que una audiencia puntual: es una postal de la nueva cultura cívica que crece en La Quiaca, donde los barrios dejan de ser meros receptores de decisiones y se convierten en interlocutores activos del gobierno municipal.
En una ciudad con desafíos históricos de infraestructura, frontera y clima, que jóvenes vecinos se organicen, pidan audiencia, argumenten y salgan a dar la cara por sus familias es una señal alentadora para toda la Puna.
Ahora, la pelota está del lado del municipio.
La Loma ya hizo su parte: se organizó, habló y confió.
Lo que viene será decisivo para saber si este diálogo se convierte en un ejemplo de gestión cercana o en otro capítulo de promesas incumplidas.
