Las audiencias ciudadanas de los miércoles volvieron a dejar una postal cargada de humanidad en el despacho de la Municipalidad de La Quiaca. Esta vez, quien cruzó la puerta para hablar con el intendente Dante Velásquez no fue solo una vecina más, sino su propia maestra de la escuela, Alberto “Pampita” Carretero.
Alberto, recordada con cariño por muchas generaciones de alumnos, se presentó como cualquier vecino: con una inquietud puntual sobre el pino ubicado en la vereda de su domicilio, cuyas ramas crecieron de tal manera que estarían tensionando los cables del tendido aéreo, generando preocupación por la seguridad y la integridad de la planta.

La escena tuvo un fuerte componente emotivo: la maestra visitando a su exalumno ahora convertido en Intendente. Según relató, el trato fue respetuoso, cálido y directo, tal como se espera de una audiencia abierta. La respuesta, además, fue inmediata: Velásquez dispuso que personal municipal concurra este jueves a evaluar y dar solución al problema del pino, trabajando sobre las ramas que podrían afectar los cables, pero respetando la vida del árbol.
En diálogo tras la reunión, “Pampita” Carretero expresó la emoción del encuentro y el buen trato recibido: recordó anécdotas de la época escolar y destacó que, más allá de los cargos, el vínculo humano y el respeto siguen intactos. “Es muy fuerte venir como vecina y encontrar a tu alumno al frente del municipio, dispuesto a escuchar”, comentó con visible emoción.
La docente también aprovechó la oportunidad para llamar a la reflexión sobre el cuidado del espacio público. Subrayó la importancia de:
- Cuidar los árboles, como parte del patrimonio verde de la ciudad.
- Que los vecinos sean responsables con sus perros, evitando que ensucien las veredas y calles sin recoger los residuos.
- Dejar de usar los árboles y sus alrededores como basural improvisado, práctica que daña el ambiente, afea el barrio y afecta la convivencia.
El caso de Alberto Carretero muestra cómo las audiencias de los miércoles no solo sirven para gestionar obras o trámites, sino también para reafirmar la cercanía entre las autoridades y la comunidad, en este caso atravesada por una historia compartida de aula, formación y afecto.
Así, el municipio vuelve a poner en valor una política de puertas abiertas, donde cualquier vecino —sea exdocente del Intendente, trabajador, comerciante o vecino de barrio— puede entrar, ser escuchado y recibir una respuesta concreta a sus problemas cotidianos.
