Las audiencias ciudadanas de los miércoles en la Municipalidad de La Quiaca volvieron a mostrar su perfil social y de cercanía con los sectores más vulnerables de la economía local. Esta vez, el despacho del intendente Dante Velázquez se abrió para escuchar la historia de Giménez Natali, una vecina que sostiene a su familia a través de la venta ambulante de ropa que trae desde Buenos Aires.
Natali llegó al municipio con un pedido concreto: un espacio para poder vender de manera ordenada y estable, sin tener que estar deambulando por distintos puntos de la ciudad, muchas veces expuesta a inclemencias del tiempo, conflictos de ubicación o falta de resguardo para su mercadería. Su situación representa la realidad de muchos trabajadores de la economía popular que, sin local propio, viven el día a día con lo que logran vender en la calle.

Según relató al salir de la audiencia, la respuesta del Intendente fue rápida y clara. Desde el Ejecutivo se le ofreció una alternativa para que pueda instalar su puesto en un espacio autorizado, dentro del esquema que el municipio viene organizando para ordenar el comercio ambulante, sin impedir que los vecinos sigan generando su propio ingreso.
“Me voy feliz porque no pensé que me iban a solucionar tan rápido”, dijo Natali, visiblemente aliviada y emocionada. Contó que su principal preocupación era poder seguir trabajando sin problemas y en un lugar donde la gente sepa que la va a encontrar, algo clave para fidelizar clientela y sostener la venta de ropa que trae desde la capital porteña.
Desde el municipio destacaron que casos como el de Giménez Natali muestran el sentido profundo de las audiencias: escuchar, ordenar y buscar soluciones concretas, especialmente para quienes están en situaciones más frágiles desde el punto de vista económico. No se trata solo de responder a grandes obras, sino también de acompañar a los pequeños emprendedores que “ponen el cuerpo” todos los días para sacar adelante a sus familias.
Con este nuevo gesto, las audiencias de los miércoles se consolidan como un espacio donde los vecinos de La Quiaca, ya sean comerciantes, trabajadores informales, referentes barriales o instituciones, pueden acercarse, ser escuchados y obtener respuestas, reafirmando una gestión de puertas abiertas y diálogo directo.
