El frío de la madrugada no fue obstáculo para la ilusión.
A las 06:45, la delegación de la Escuela Municipal de Taekwon-Do de La Quiaca partió rumbo a San Salvador de Jujuy para competir en el Campeonato Nacional, llevando en cada dobok no sólo los colores de la ciudad, sino una verdadera legión de valores: disciplina, perseverancia, respeto y tenacidad.

Más de 80 jóvenes luchadores, acompañados por sus instructores y por un importante grupo de madres y padres, iniciaron el viaje deportivo más importante del año para las artes marciales de la ciudad. No se trata sólo de buscar medallas y trofeos: el Taekwon-Do se consolidó en La Quiaca como una herramienta de contención juvenil, una escuela de vida que ordena, motiva y abre horizontes a chicos y chicas de distintos barrios.

Desde el municipio quiaqueño se remarcó que el apoyo logístico y económico a la Escuela Municipal de Taekwon-Do es parte de una política sostenida de promoción del deporte formativo. El acompañamiento institucional —traslados, articulación y presencia permanente— tiene un objetivo claro: que ningún talento quede afuera por falta de recursos y que el deporte sea un espacio real de oportunidades.

La imagen del colectivo partiendo al amanecer, cargado de bolsos, protecciones y nervios previos a la competencia, sintetiza el espíritu de esta delegación:
- jóvenes dispuestos a competir con humildad y coraje,
- familias que confían en el deporte como camino de crecimiento,
- e instructores que, día a día, transforman el tatami en una escuela de carácter y valores.

La Quiaca se prepara ahora para seguir de cerca cada combate, cada forma y cada podio. Pase lo que pase en el tablero de medallas, el mensaje ya está claro:
el Taekwon-Do municipal es hoy un orgullo de la ciudad y una prueba concreta de que, cuando el Estado acompaña, la juventud responde con compromiso y esfuerzo.
