La Quiaca, 5 de febrero del 2026 // Con el vaciado de hormigón en veredas y el avance de terminaciones internas, el Complejo Cultural de La Quiaca entra en su tramo decisivo. La meta está definida: llegar al 28 de febrero, aniversario de la ciudad, con una infraestructura estratégica que proyecta a La Quiaca hacia el siglo XXI desde su mayor fortaleza: su identidad cultural.

La obra del Complejo Cultural registra un avance sostenido y sin pausas. Este viernes, las cuadrillas ejecutaron el vaciado de la vereda frontal, una intervención clave para consolidar el acceso principal y la imagen urbana del edificio en su fase final.
El encargado de obra, Pedro Calapeña, confirmó que el frente quedará concluido en esta etapa y detalló que, en paralelo, continúan las tareas finas en el interior: pintura, colocación de premarcos y terminaciones en sanitarios.
“La obra está avanzando en su normalidad. Estamos poniendo todo el empeño con los compañeros para llegar al propósito, que es inaugurar el 28 de febrero, en el aniversario de nuestra querida ciudad”, señaló Calapeña.
Además, precisó que los baños ya se encuentran prácticamente finalizados en su parte cerámica y que el cronograma de la próxima semana estará concentrado en cerrar remates de obra fina, un segmento técnicamente exigente por su nivel de detalle.
Un activo estratégico para la ciudad
Más allá del impacto arquitectónico, el Complejo Cultural representa una decisión de fondo: convertir el acervo cultural de La Quiaca en motor de oportunidades. En términos de desarrollo, la apuesta combina tres vectores:
- raíz ancestral como valor diferencial,
- identidad quiaqueña como capital simbólico,
- servicios culturales como plataforma de integración social, turística y económica.
En una ciudad de frontera con fuerte densidad histórica, el nuevo complejo no sólo suma infraestructura: instala una agenda de permanencia y proyección global desde lo propio.

Si el ritmo actual se sostiene, La Quiaca llegará a su aniversario con una obra de alto impacto urbano y cultural, llamada a marcar un antes y un después en la fisonomía y en la estrategia de desarrollo local.
