La Quiaca, 3 de marzo del 2026 // Con masiva concurrencia de estudiantes y padres, la Escuela de Educación Técnica N°1 de La Quiaca inició el ciclo lectivo 2026 con entusiasmo y expectativas. El director Rubén Sotar confirmó que, pese al paro, la institución funcionó con actividad parcial: solo un 50% del plantel docente adhirió. La agenda del año apunta a elevar el perfil del estudiante técnico como “mejor recurso humano posible”, mientras se gestionan cargos faltantes, mantenimiento edilicio y se refuerza el rol de la cooperadora como sostén complementario de la infraestructura.

La Escuela de Educación Técnica N° 1 de La Quiaca abrió oficialmente el ciclo lectivo 2026 en una jornada marcada por la presencia masiva de alumnos y familias, un dato que revela no solo compromiso: también confianza en la educación técnica como herramienta concreta de futuro.
El director Rubén Sotar destacó el clima de inicio de año: entusiasmo, expectativas renovadas y una apuesta institucional fuerte a mejorar la calidad educativa. En un contexto provincial complejo, donde la educación sostiene la estructura social, la Técnica vuelve a ocupar un lugar estratégico en la formación de jóvenes que buscan insertarse en el mundo del trabajo con capacidades reales.

A diferencia de otros establecimientos donde el paro impactó casi de manera total, en la Técnica N°1 el funcionamiento fue parcial pero significativo: solo el 50% de los docentes acató la medida de fuerza, lo que permitió avanzar con un arranque ordenado en varias áreas, sosteniendo el acto y las primeras definiciones del año.
En cuanto al horizonte pedagógico, la conducción del establecimiento remarcó que el proyecto institucional 2026 tiene un objetivo claro: mejorar el perfil del alumno técnico, preparándolo como el mejor recurso humano posible, con competencias más sólidas, hábitos profesionales, responsabilidad y capacidades técnicas alineadas a los desafíos actuales.
Respecto a la cobertura docente, Sotar indicó que se solicitaron cargos y se espera la habilitación correspondiente para completar el esquema de funcionamiento. Este punto es clave: la continuidad y la calidad educativa no se garantizan con discurso, sino con recursos humanos disponibles en tiempo y forma.
En infraestructura, el director explicó que se realizó el relevamiento técnico y se elevó oportunamente a las autoridades correspondientes para avanzar con mantenimiento y reparaciones. La escuela técnica, por su propia naturaleza, requiere un cuidado mayor: talleres, herramientas, instalaciones eléctricas, seguridad y espacios aptos para prácticas, todo bajo estándares que no admiten improvisación.
En ese marco, volvió a ponerse en valor el papel de la cooperadora escolar. Desde la institución recordaron que la cooperadora es una colaboración comunitaria —no una imposición—, pero en escuelas con alta demanda de mantenimiento, se vuelve un respaldo operativo para sostener limpieza, reparaciones menores y necesidades urgentes mientras llegan las respuestas administrativas.

Otro dato importante para las familias: las inscripciones siguen abiertas. Si bien la matrícula se realizó el año pasado, la institución evaluará la disponibilidad de plazas según el rendimiento de estudiantes que actualmente están rindiendo en mesas. Es decir: podrían liberarse lugares dependiendo de cómo se resuelvan esas instancias.
La Técnica N°1 no solo inició un ciclo: reafirmó un rumbo. Con familias presentes, estudiantes motivados y un proyecto institucional orientado a calidad y perfil profesional, La Quiaca vuelve a apostar por una educación que no se agota en el aula: se mide en oportunidades concretas, saber hacer y futuro productivo.
