
El barrio San Salvador de La Quiaca puso en marcha su primera feria barrial, una experiencia que comenzó desde muy temprano sobre calle Jujuy, cerca de avenida Paraguay, y que permanecerá hasta las 18 horas. La propuesta, impulsada por la comisión barrial y acompañada por la gestión municipal, reunió a emprendedores de distintos rubros y dejó en evidencia un dato valioso: cuando hay organización, unidad y ganas de pelearle al día a día, el barrio también puede transformarse en motor de economía popular.
La Quiaca, 11 de abril del 2026 // La primera feria barrial del barrio San Salvador no nació de la casualidad, sino de una necesidad concreta y de una decisión colectiva. Así lo expresó el presidente barrial, Mariano Cruz, al señalar que la idea surgió como una manera de aportar a la economía de las familias y de abrir una oportunidad para que los emprendedores puedan ofrecer sus productos en un espacio ordenado, cercano y pensado desde el propio territorio. “Hay que apoyar a nuestros emprendedores, hay que apoyar al barrio, a la economía popular”, resumió, en una frase que define el espíritu de esta experiencia.
La feria muestra además un nivel de organización que no suele verse en propuestas que recién comienzan. Los puestos fueron demarcados y distribuidos por rubros y categorías, con una lógica de colores y numeración que permite ordenar la circulación y evitar conflictos entre feriantes. Según explicó Cruz, los espacios rojos fueron destinados a comidas, otros a ropa, otros a regalería y también a juegos, en una planificación que busca darle identidad y funcionamiento claro a una feria que, lejos de improvisarse, parece haber nacido con vocación de continuidad.

La propuesta también contó con el acompañamiento de la gestión municipal, que colaboró con el riego de la calle, el corte del tránsito y otras tareas necesarias para que la jornada se desarrollara en mejores condiciones. Además, desde Bromatología se brindó el día anterior una charla sobre manipulación de alimentos destinada especialmente a quienes ofrecerían productos comestibles, con el objetivo de que la feria pueda funcionar con criterios normativos y sanitarios adecuados, evitando inconvenientes para los emprendedores y ofreciendo más tranquilidad a los vecinos.
Otro aspecto que destacó Mariano Cruz fue el trabajo previo de los propios vecinos, que realizaron limpieza manual, rastrillado y acondicionamiento del lugar para que el espacio quedara presentable. Esa postal refuerza el sentido más profundo de la feria: no se trata solamente de vender, sino de construir comunidad, de ordenar esfuerzos y de demostrar que el barrio puede movilizarse cuando encuentra una causa común. En tiempos donde muchas familias pelean para autosustentarse, la feria aparece como una herramienta de alivio, encuentro y dignidad.

La invitación quedó abierta para toda la comunidad quiaqueña, para vecinos de otros barrios e incluso para quienes lleguen desde zonas aledañas o estén de visita en la ciudad. La primera feria barrial del barrio San Salvador se instaló como una experiencia piloto, pero ya dejó una señal fuerte: hay aceptación, hay participación y hay ganas de que esta iniciativa crezca. Si el barrio logra sostener esta unidad y este orden, no sólo habrá una feria; habrá una nueva forma de fortalecer la economía popular desde abajo, con esfuerzo propio y con la comunidad como protagonista.
