Tras obtener el premio San Francisco de Asís en representación de La Quiaca, la deportista Luciana Álvarez expresó su felicidad, agradeció el acompañamiento recibido y dejó un mensaje de aliento para todos los jóvenes que practican deporte. Sostuvo que el reconocimiento también representa una responsabilidad y una motivación para seguir entrenando, creciendo y abriendo oportunidades para más chicos de la ciudad.
La Quiaca, 20 de abril del 2026 // La deportista quiaqueña Luciana Álvarez compartió su emoción luego de recibir el premio San Francisco de Asís, una de las distinciones más importantes en el ámbito deportivo provincial, y aseguró que este reconocimiento no solo la llena de alegría, sino que también la compromete a seguir entrenando y mejorando cada día.
“Me siento muy contenta, muy agradecida”, expresó al referirse al galardón conseguido, que la ubica como una de las grandes referentes del deporte local. Pero además, remarcó que este logro tiene para ella un significado especial: lo entiende como una responsabilidad y como un impulso para continuar trabajando con la misma dedicación que la llevó hasta este presente.

En ese marco, Luciana dejó un mensaje claro y esperanzador para otros deportistas de La Quiaca, especialmente para aquellos que en algún momento sienten ganas de bajar los brazos. “Que sigan adelante”, expresó, convencida de que el esfuerzo y la constancia pueden abrir caminos. Con emoción, sostuvo que si desde La Quiaca ella pudo alcanzar una meta tan importante, otros jóvenes también pueden hacerlo.
La joven taekwondista agradeció especialmente al intendente y al acompañamiento brindado desde la gestión municipal, al considerar que ese respaldo fue clave para que la disciplina siga creciendo en la ciudad. Señaló que el apoyo institucional permitió no solo consolidar su desarrollo personal, sino también fortalecer el trabajo que se viene realizando dentro del taekwondo local.

Luciana destacó que este acompañamiento genera un efecto mucho más amplio que el éxito individual. Según explicó, ya no se trata solo de que dos o tres personas puedan viajar, competir o destacarse, sino de que cada vez más chicos tengan la oportunidad de salir, conocer otros escenarios, soñar en grande y luchar por sus propios objetivos. Para ella, esa es una de las transformaciones más valiosas que hoy está viviendo el deporte quiaqueño.
También se refirió a la importancia del trabajo formativo que el taekwondo desarrolla con los niños y adolescentes. Explicó que esta disciplina no se limita al aspecto físico o competitivo, sino que también tiene una dimensión humana y psicológica muy profunda. En ese sentido, sostuvo que ayudar a los chicos a salir, participar y vivir nuevas experiencias les permite abrir su mentalidad, fortalecer su carácter y enfrentar sus miedos.

A modo de ejemplo, recordó la experiencia de ver a una niña intimidada durante un torneo en San Salvador de Jujuy, y a partir de ello remarcó que el acompañamiento emocional es fundamental en la formación deportiva. Para Luciana, el taekwondo también es una herramienta de contención y crecimiento personal, capaz de ayudar a los más chicos a ganar confianza y seguridad.
Las palabras de Luciana Álvarez reflejan no solo la alegría por un premio merecido, sino también una mirada comprometida con el futuro del deporte en La Quiaca. Su testimonio combina gratitud, esfuerzo y vocación de ejemplo, en una etapa en la que su nombre ya se convirtió en inspiración para nuevos talentos que empiezan a dar sus primeros pasos.
Con humildad y convicción, la campeona quiaqueña dejó en claro que cada logro personal cobra un valor mayor cuando se transforma en estímulo para toda una comunidad. Y en ese sentido, su mensaje resuena con fuerza: desde La Quiaca también se puede soñar en grande y llegar lejos.
