A pocos días de la inauguración del Complejo Cultural Manka Fiesta, prevista para este viernes 24, La Quiaca recibió una donación de enorme valor histórico y patrimonial. El profesor y escritor Mario Fidel Tolaba, junto a su familia, entregó piezas ancestrales y objetos tradicionales vinculados a la memoria de doña Benita Domitila Liquitay de Sivila, una vecina emblemática de la ciudad. Las vasijas, además de su valor simbólico, llegaron acompañadas de etiquetas descriptivas que permiten reconstruir su uso, antigüedad y pertenencia cultural.
La Quiaca, 20 de abril del 2026 // El Complejo Cultural Manka Fiesta, que será inaugurado este viernes 24 en La Quiaca, continúa recibiendo aportes que fortalecen su perfil como futuro espacio de resguardo de la memoria local. En esta oportunidad, el profesor Mario Fidel Tolaba realizó la entrega formal de un importante conjunto de objetos antiguos pertenecientes a la familia de su suegra, doña Benita Domitila Liquitay de Sivila, con el objetivo de que pasen a integrar el patrimonio cultural de la ciudad.

Entre las piezas más destacadas se encuentra un ajuar de ollas, una expresión tradicional profundamente arraigada en la vida familiar y ceremonial del norte. Según la explicación incorporada en las etiquetas de la muestra, un ajuar estaba compuesto por unas 30 ollas de diferentes tamaños, formas y funciones, utilizadas tanto en la vida diaria como en celebraciones especiales, casamientos, chujcharrutus y otras festividades. También se detalla que estas piezas servían para la preparación de alimentos, chicha y tijtincha, y que muchas conservaban en sus asas, orejas o cuellos pequeñas marcas modeladas que funcionaban como firma de la ollera.

Las etiquetas además identifican nombres ancestrales que sobreviven en la tradición regional, en lenguas kunza, aymara y quichua, como puco, yuro, chúa, virque, cántaro, tiesto, tinaja y manka, reforzando así el valor lingüístico y cultural de la colección. En uno de los carteles se precisa, por ejemplo, la presencia de un cántaro correspondiente al período 1949-2024, perteneciente a doña Benita Domitila Liquitay de Sivila, vecina del barrio Sarmiento. La ficha señala que se trata de una vasija de barro cocido con asas, de boca ancha, en muy buen estado de conservación.

Otro de los textos explicativos incorporados a la donación describe la función de la tinaja, destacando que estas vasijas de barro fueron utilizadas durante siglos para la fermentación y almacenamiento de bebidas alcohólicas, especialmente la chicha. El material poroso del barro, se explica, permitía una interacción particular entre el líquido y el aire, favoreciendo sabores más complejos. Esa información complementa y enriquece el valor museográfico de las piezas entregadas.
Durante la presentación, Tolaba explicó que las ollas forman parte de una herencia familiar y también de la historia misma de La Quiaca. Recordó que se trata de objetos usados en la preparación de chicha, virque, quinaja, cántaros y tijtincha, especialmente en tiempos de celebraciones y en la ceremonia de la Pachamama, cuando estas prácticas se mantenían vivas dentro del hogar. También remarcó que varias piezas conservan sellos o marcas originales de las olleras, una especie de registro artesanal propio, y estimó que las vasijas tienen más de 80 años, e incluso podrían ser anteriores.
La donación no se limitó a las vasijas. También fueron entregados una valija o petaca de cuero, utilizada antiguamente por quienes viajaban al ingenio o a las cosechas llevando allí su ropa y pertenencias, y una canasta de mimbre, una de las primeras que usó doña Benita para trasladar productos caseros como pastel con queso y empanadas. Estos objetos amplían el valor testimonial del conjunto, al reflejar escenas de trabajo, esfuerzo cotidiano y costumbres profundamente ligadas a la identidad fronteriza y popular de La Quiaca.
La familia destacó que estas “joyas”, como las definieron, quedarán ahora en un espacio público donde podrán ser apreciadas por vecinos, escuelas y visitantes. También señalaron que en estas ollas doña Benita preparaba chicha para carnavales y la tijtincha cada primero de agosto para la Pachamama, lo que transforma a estas piezas en algo más que simples objetos: son memoria viva de prácticas culturales que siguen latiendo en la ciudad.

Desde el municipio agradecieron el gesto y subrayaron que el Complejo Cultural Manka Fiesta tendrá un sector destinado a preservar y exhibir este tipo de donaciones. Indicaron además que el espacio ya viene recibiendo radios, tocadiscos, discos, libros y otros elementos antiguos, que serán organizados por rubros para dar forma a un museo abierto a toda la comunidad.
La inauguración oficial del Complejo Cultural Manka Fiesta será este viernes 24, con actividades desde horas tempranas y acto central a partir de las 17. La expectativa crece en La Quiaca no solo por la apertura de un nuevo espacio cultural, sino también porque ese edificio comenzará a reunir los objetos, relatos y símbolos que construyen la memoria colectiva de todo un pueblo.
