En un acto realizado en el Complejo Cultural Manka Fiesta, casi 200 empleados municipales recibieron el decreto de pase a planta permanente. La medida, formalizada mediante el decreto municipal N° 3030-JG/25, fue presentada por el intendente Dante Velázquez como una decisión política destinada a reparar años de precariedad laboral y brindar estabilidad a trabajadores con larga trayectoria en el municipio.
La Quiaca. La ciudad de La Quiaca vivió una tarde de fuerte contenido institucional y laboral en el Complejo Cultural Manka Fiesta, donde casi 200 empleados municipales recibieron el decreto de pase a planta permanente. Con un anfiteatro colmado por trabajadores, familias y autoridades, el acto marcó un momento significativo para la familia municipal quiaqueña.
La medida fue formalizada a través del decreto municipal N° 3030-JG/25, que reconoce la estabilidad laboral de trabajadores que durante años esperaron una respuesta definitiva. Para muchos de ellos, la entrega del decreto no fue solamente un trámite administrativo, sino la confirmación de una lucha extensa por derechos laborales, previsibilidad y dignidad.

Tras el acto, el intendente Dante Velázquez dialogó con este medio y calificó la jornada como una “tarde histórica” para La Quiaca. Señaló que la decisión representa mucho más que un pase a planta: significa reparar errores del pasado y cerrar un ciclo de injusticias que, según expresó, se extendió durante casi 14 años.
“Creo que es enmendar equivocaciones y errores. Fueron más de 13, casi 14 años de injusticias en La Quiaca, cuestiones políticas que no resolvieron el problema de precariedad”, manifestó el jefe comunal. En ese sentido, remarcó que la decisión política busca poner fin a una situación que afectó durante mucho tiempo a trabajadores municipales con años de servicio.

Velázquez explicó que, si bien la medida ya tenía vigencia desde el 1 de enero, la entrega del certificado y del decreto simboliza el reconocimiento formal a los empleados. “Refleja claramente una decisión política que, a pesar de estar en tiempo de crisis, permite saldar esa diferencia”, sostuvo.
El intendente destacó que la estabilidad laboral no solo brinda tranquilidad a los trabajadores, sino que también fortalece al municipio y a la ciudad. Según indicó, apostar por los empleados municipales es apostar por quienes todos los días sostienen servicios, tareas y áreas fundamentales para el funcionamiento de La Quiaca.

En un contexto nacional difícil, marcado por la incertidumbre económica y laboral, la regularización de casi 200 trabajadores adquiere una relevancia especial. Para muchas familias, el pase a planta permanente significa seguridad, reconocimiento y la posibilidad de proyectar con mayor estabilidad el futuro.
Velázquez también dejó un mensaje para quienes aún esperan una respuesta similar. Reconoció que algunos trabajadores quedaron “en la puerta”, pero pidió no bajar los brazos ni perder la esperanza. “Van a venir tiempos mejores a pesar de la crisis. Vamos a regularizar más injusticias de manera progresiva”, afirmó.
Durante su discurso, el intendente también anticipó que se vienen dos obras importantes para la ciudad, aunque evitó brindar mayores detalles hasta el momento oportuno. “Vienen obras y anuncios que van a ser muy fuertes para La Quiaca. No se trata de anuncio por anuncio; cada vez que empeñamos la palabra, lo hicimos con respeto a la comunidad”, expresó.
El jefe comunal vinculó la estabilidad laboral con una visión más amplia de ciudad, basada en derechos, infraestructura y crecimiento. Sostuvo que La Quiaca debe avanzar no solo saldando viejas deudas, sino también construyendo nuevas oportunidades y consolidándose como un punto estratégico del norte argentino.

En el cierre de sus declaraciones, Velázquez reivindicó a La Quiaca como “la bendita tierra de la Manka Fiesta”, “la puerta norte de la Argentina” y “la puerta a América”, destacando que la ciudad no debe ser entendida como un borde, sino como una verdadera plataforma estratégica.

El acto dejó una postal de fuerte impacto humano: trabajadores que esperaron durante años recibieron finalmente una respuesta concreta. En tiempos donde la estabilidad laboral parece cada vez más difícil, La Quiaca celebró una medida que reconoce derechos, ordena situaciones pendientes y devuelve esperanza a cientos de familias municipales.
