En el anfiteatro del Complejo Cultural de La Quiaca se realizó el lanzamiento del concurso “Embajadora de mis derechos”, una propuesta destinada a estudiantes secundarios que busca promover el respeto, la empatía y la prevención de violencias en la adolescencia. La actividad fue posible por la intervención de la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de La Quiaca, a cargo de la licenciada Analía Mur, y contó con la presencia de representantes del Gobierno provincial.
La Quiaca fue escenario de una jornada clave para poner en el centro una problemática que atraviesa a las adolescencias: el bullying, el ciberbullying, el grooming, los discursos de odio en redes sociales y las distintas formas de violencia que muchas veces se silencian por miedo, vergüenza o falta de acompañamiento adulto.
En el anfiteatro del Complejo Cultural se lanzó el concurso “Embajadora de mis derechos”, una iniciativa que convoca a estudiantes de escuelas secundarias a presentar proyectos orientados a prevenir, concientizar y visibilizar situaciones de violencia que afectan a niños, niñas y adolescentes. La propuesta busca que los propios jóvenes sean protagonistas de una transformación cultural dentro de sus instituciones.

El evento fue posible a partir de la intervención de la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de La Quiaca, bajo la dirección de la licenciada Analía Mur, quien articuló la llegada del programa a la ciudad. También participaron representantes del Ministerio de Desarrollo Humano y de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia del Gobierno provincial.
Durante la jornada, la Dra. Yésica Quispe explicó que el programa está destinado a candidatas, pajes y “Chico 10”, pero también a toda la comunidad estudiantil que quiera presentar ideas para prevenir la violencia, promover derechos y construir una Fiesta Nacional de los Estudiantes basada en el respeto, la empatía, la inclusión y la sana convivencia.

Uno de los puntos centrales del encuentro fue dejar en claro que el bullying y el ciberbullying no son juegos. Son situaciones que producen consecuencias emocionales, sociales y psicológicas en los adolescentes. Por eso, la propuesta apunta a brindar herramientas para que los chicos puedan identificar una vulneración de derechos, pedir ayuda, hablar con un adulto y activar los organismos correspondientes.
La Dra. Quispe remarcó que el silencio no debe ser una opción. Un adolescente que sufre acoso, violencia o grooming debe comunicarlo a un adulto de confianza, a su familia o a la institución educativa. También advirtió que quienes conocen una situación de violencia y callan deben entender que es necesario intervenir para hacer cesar el daño y proteger a la víctima.
El grooming ocupó un lugar especialmente importante dentro de la charla. Se recordó que ocurre cuando un adulto contacta a un menor de edad, generalmente a través de redes sociales, con fines de acoso, manipulación o pedido de fotos e información personal. La advertencia fue clara: el grooming es un delito y debe ser denunciado.

El concurso también tendrá un incentivo concreto para los estudiantes: un premio de 5 millones de pesos destinado a carrozas o carruajes. Los proyectos podrán presentarse hasta el 15 de agosto y deberán estar orientados a la prevención de la violencia, el ciberacoso, el bullying, el grooming o la promoción de derechos de niños, niñas y adolescentes.
La presencia de distintas instituciones educativas en el Complejo Cultural mostró que La Quiaca empieza a dar una discusión necesaria. No se trata solamente de un concurso ni de un premio: se trata de abrir la palabra, escuchar a los adolescentes y poner en debate situaciones que muchas veces ocurren dentro de las aulas, en los grupos de WhatsApp, en redes sociales o en vínculos afectivos marcados por el control y el maltrato.
Desde la organización se destacó además el valor del nuevo espacio cultural de la ciudad, que permitió recibir a estudiantes, docentes y funcionarios en un ámbito adecuado para trabajar proyectos, programas y políticas públicas. La Quiaca no solo ofreció un lugar físico: puso a sus adolescentes en el centro de una agenda que exige compromiso institucional, familiar y comunitario.
El mensaje final fue directo: la Fiesta de los Estudiantes debe vivirse con alegría, respeto e inclusión, sin rivalidades dañinas, sin burlas, sin ataques digitales y sin discursos de odio. En tiempos donde las redes pueden amplificar la violencia, La Quiaca apuesta a que los jóvenes también sean quienes construyan la salida: con proyectos, con conciencia, con empatía y con derechos.
