A más de 3.400 metros sobre el nivel del mar, La Quiaca vivió una jornada mundialista cargada de emoción, color y pertenencia. La Plaza Centenario y el Complejo Cultural Manka Fiesta fueron el epicentro del aliento a la Selección Argentina en la previa y durante el partido ante Cabo Verde. Con presencia de la TV Pública, promociones estudiantiles, escuelitas deportivas, familias, adultos mayores y delegaciones del interior, la ciudad volvió a demostrar que en la frontera norte también late fuerte la celeste y blanca.
La Quiaca volvió a decir presente en una jornada mundialista que quedará en la memoria de la comunidad. En un día frío, típico de la Puna jujeña, el municipio acompañó la organización de una propuesta popular que logró encender entusiasmo, alegría y calidez entre los quiaqueños, quienes se reunieron en Plaza Centenario, frente al Complejo Cultural Manka Fiesta, para alentar a la Selección Argentina.

La actividad se desarrolló el viernes 3 de julio, en la previa del partido entre Argentina y Cabo Verde, y contó con la presencia de la TV Pública, que reflejó distintos puntos de aliento del país. Desde el pórtico norte de la patria, allí donde nace la Argentina, La Quiaca mostró que también tiene hinchada, pasión futbolera y una forma propia de vivir cada presentación de la Selección Nacional.

Promociones y alumnos de diferentes establecimientos educativos del nivel secundario fueron protagonistas de un gran banderazo mundialista. Hubo hinchadas, mascotas, números coreográficos, creatividad y mucho color, transformando la plaza en un escenario de fiesta popular. Cada grupo buscó expresar su apoyo a la celeste y blanca con identidad, entusiasmo y sentido comunitario.

También participaron alumnos llegados desde Casira, el pueblo alfarero, pertenecientes a la Escuela N° 30, junto a establecimientos educativos de La Quiaca acompañados por padres, docentes y directivos. La presencia de delegaciones del interior le dio a la jornada un valor todavía más profundo: no fue solo una convocatoria urbana, sino una expresión regional de pertenencia argentina desde la Puna.

Las escuelitas deportivas municipales también se sumaron al aliento, con presencia de niños y jóvenes de fútbol, básquet y Taekwon-Do. La participación deportiva reafirmó una mirada de gestión que entiende al deporte como formación en valores, desarrollo motriz, integración social y construcción de comunidad, especialmente en niños, adolescentes y jóvenes.

Uno de los momentos más emotivos fue la participación de los alumnos del Centro Integral Papa Francisco. Estudiantes con capacidades especiales presentaron números dedicados a Messi y a la Selección, recibiendo el reconocimiento del público. Su presencia aportó sensibilidad, inclusión y una muestra concreta de que el aliento argentino también se construye desde la diversidad y el abrazo comunitario.

El municipio impulsó además un concurso de hinchadas, coreografías y creatividad. Entre las propuestas destacadas estuvo la presentación de la Escuela Comercial, que sorprendió con el descubrimiento de una figurita gigante de Messi. La Banda Municipal acompañó el inicio de la jornada con acordes de tono futbolero, marcando el clima festivo desde los primeros momentos.

Los premios fueron definidos por un jurado imparcial que incluyó incluso a un turista brasileño que recorre el mundo en bicicleta, un detalle que le dio a la jornada un color particular y reforzó la idea de La Quiaca como ciudad de encuentro, frontera y paso de historias. La emoción también llegó con la presencia del Hogar de Ancianos, junto a la hermana Pascuala y abuelos que asistieron con la camiseta albiceleste para acompañar a la Selección.

Finalizado el concurso, y con cobertura de la TV Pública, el anfiteatro del Complejo Cultural Manka Fiesta abrió sus puertas para que los vecinos pudieran disfrutar el partido en pantalla gigante. Las butacas se llenaron por completo, mientras que el municipio también instaló una pantalla gigante en el exterior del edificio, sobre el costado izquierdo, para quienes prefirieron vivir el encuentro al aire libre.

La Quiaca disfrutó así una jornada completa: previa mundialista, participación estudiantil, presencia institucional, inclusión, deporte, música, familias y el emocionante partido de Argentina ante Cabo Verde. Más allá del resultado, la ciudad mostró al país una postal poderosa: a más de 3.400 metros de altura, en la frontera norte, hay un pueblo argentino que alienta con frío en el cuerpo, pero con fuego en el corazón.
