La clasificación de la Selección argentina a las semifinales del Mundial 2026 se vivió con una intensidad extraordinaria en La Quiaca. El Complejo Cultural Manka Fiesta, preparado por la Municipalidad como punto de aliento, reunió a cientos de vecinos, familias y turistas que desafiaron el frío puneño para acompañar al equipo nacional. Hubo pantalla gigante, sorteos, música en vivo y una celebración multitudinaria que terminó desbordando hacia la plaza Centenario y las calles del extremo norte argentino.
Desde muy temprano, las familias quiaqueñas comenzaron a llegar al Complejo Cultural Manka Fiesta vestidas con los colores celeste y blanco. Camisetas, banderas, gorros y bufandas transformaron el anfiteatro en una gran tribuna popular, organizada por la Municipalidad de La Quiaca para que nadie quedara afuera de uno de los acontecimientos colectivos más importantes del país.

El auditorio se colmó rápidamente de espectadores que acompañaron cada jugada con cánticos, aplausos y silbidos. El frío característico de la Puna no consiguió frenar la convocatoria: vecinos de todos los barrios, grupos de amigos, niños, adultos mayores y hasta familias llegadas desde Mendoza compartieron el aliento desde el pórtico norte de la patria.
La primera explosión de la noche llegó a los 10 minutos del primer tiempo, cuando Alexis Mac Allister conectó de cabeza y puso en ventaja a la Selección argentina. El gol desató abrazos, saltos y una euforia colectiva que hizo temblar el anfiteatro. Por algunos segundos, La Quiaca dejó de ser una ciudad fronteriza para convertirse en una pequeña Bombonera celeste y blanca.

Durante los intervalos, el municipio realizó sorteos entre quienes habían recibido un número al ingresar. La secretaria de Gobierno, Malvina Gerónimo, estuvo a cargo de entregar camisetas y gorras de la Selección, sumando emoción a una jornada pensada para fortalecer el encuentro comunitario. Incluso durante las pausas de hidratación hubo nuevos premios y sorpresas para el público.

El entretiempo tuvo además un momento artístico especial con la presentación de Gastón “GAS” Fuentes, quien llegó desde Salta con su guitarra y ofreció un show de folklore urbano. Su voz acompañó la espera y convirtió la previa de la segunda parte en una celebración cultural, demostrando que el Manka Fiesta puede integrar deporte, música y participación popular en una misma experiencia.

El partido obligó a sufrir hasta el final. La tensión, los nervios y la expectativa se apoderaron del recinto, pero el triunfo argentino produjo un estallido imposible de contener. Cuando el árbitro marcó el cierre del encuentro, los abrazos, los gritos y las lágrimas de alivio confirmaron el pase a semifinales y desataron una fiesta que inmediatamente se trasladó hacia la plaza Centenario.
La plaza se llenó de banderas argentinas, bombos, tambores, cornetas y canciones. Cientos de vecinos y turistas se quedaron para prolongar la celebración, mientras caravanas de vehículos recorrieron la avenida principal haciendo sonar sus bocinas. Desde las ventanillas se agitaban banderas y cada esquina sumaba nuevos participantes a una postal que unió a toda la ciudad.

La clasificación volvió a demostrar que cuando juega Argentina, La Quiaca responde de manera multitudinaria. El Manka Fiesta y la plaza Centenario se consolidaron como espacios de encuentro para una comunidad que vive el fútbol como identidad, pertenencia y emoción colectiva. Desde el extremo norte del país, la ciudad acompañó a la Scaloneta en un paso más hacia el gran sueño: volver a levantar la Copa del Mundo.
