La Municipalidad de La Quiaca realizó la tradicional saumada en el Complejo Cultural Manka Fiesta para rendir homenaje a la Madre Tierra. La ceremonia fue encabezada por el intendente Dante Velazquez junto a integrantes del gabinete municipal y reunió ofrendas, sahumerios y pedidos por la salud, la producción y el bienestar de las familias quiaqueñas. El encuentro reafirmó la vigencia de una tradición profundamente ligada a la identidad andina y fronteriza.

La ceremonia se desarrolló en un clima de respeto, recogimiento y agradecimiento. Como cada agosto, la comunidad volvió a encontrarse con uno de los rituales más significativos de la cultura de la Puna: reconocer a la tierra como origen, sustento y espacio de vida compartida.
Durante la tradicional saumada, las autoridades municipales realizaron ofrendas y elevaron pedidos por la salud de la población, el crecimiento de la producción local y la protección de cada hogar. El humo de los sahumerios acompañó una práctica que atraviesa generaciones y mantiene vivo el vínculo espiritual con la Pachamama.

El intendente Dante Velazquez encabezó el homenaje junto a miembros de su gabinete, reafirmando el compromiso institucional con la preservación de las costumbres que forman parte de la memoria colectiva de La Quiaca. La presencia municipal dio marco a una celebración que no pertenece únicamente al pasado, sino que continúa orientando la relación de la comunidad con su territorio.
El Complejo Cultural Manka Fiesta volvió a consolidarse como escenario de las principales expresiones culturales de la ciudad. Su función trasciende la realización de espectáculos: también permite resguardar ceremonias, relatos, saberes y prácticas que fortalecen las raíces andinas y el sentido de pertenencia.

Honrar a la Pachamama significa devolver simbólicamente una parte de todo lo recibido durante el año. Alimentos, trabajo, agua, cosechas y bienestar encuentran en esta ceremonia una respuesta de gratitud. También implica asumir una responsabilidad: cuidar el ambiente, respetar los recursos y proteger la tierra para las generaciones futuras.
La jornada dejó un mensaje de unidad para toda La Quiaca. En tiempos de dificultades económicas y sociales, la ceremonia recordó que la comunidad conserva una fuente profunda de esperanza en sus costumbres, en su espiritualidad y en su capacidad de reunirse alrededor de aquello que la identifica.
Con la expresión “Jallalla Pachamama”, La Quiaca renovó su agradecimiento a la Madre Tierra y pidió que continúe bendiciendo a sus familias, su producción y su futuro.
