La biblioteca que florece en palabras
En una jornada cargada de emoción, historia y profundo sentido colectivo, la ciudad de La Quiaca volvió a latir al compás de la lectura, el homenaje y la ternura. En el marco del Día del Escritor, y a días de celebrarse el Día del Padre, la Biblioteca Popular fue escenario de un encuentro donde la palabra fue protagonista, el recuerdo se hizo cuerpo y el compromiso con la cultura popular se elevó como bandera.
El intendente Dante Velázquez, en una intervención conmovedora y luminosa, participó del concurso de lectura organizado por el escritor Mario Fidel Tolaba, quien con la pasión de los que creen y transforman, viene motorizando esta iniciativa como parte de una cruzada literaria para que los niños y adolescentes de la región vuelvan a sentir el asombro de leer, imaginar y crear. Junto a ellos, también dijo presente la diputada provincial Alejandra Elías, quien reafirmó el compromiso político de sostener viva a la biblioteca, que este año cumplirá 110 años como uno de los faros culturales más antiguos e importantes de Jujuy.

Lectura, emoción y raíz
En su alocución, Velázquez no se limitó a oficiar como autoridad: recitó, narró, recordó. Tomó la palabra no para informar, sino para conmover. Compartió su historia personal como lector en la infancia, cuando su padre —un hombre ciego— lo enviaba a leer a la biblioteca como quien envía a un hijo a la escuela de la sensibilidad. Con anécdotas entrañables, describió aquel primer amor con los libros que se transformó en su propia formación política, humana y espiritual.

En ese marco, recitó de memoria una emblemática poesía de Héctor Gagliardi, titulada “Negra, te puedo hablar”, una joya del costumbrismo emotivo que retrata la figura del padre desde la nostalgia, la ternura y el perdón. El poema fue recibido por los presentes con un silencio reverencial, con lágrimas contenidas y con un sentimiento de reencuentro con el afecto.
La biblioteca como templo, los libros como patria
“El que llega a esta biblioteca no es castigado, es premiado”, dijo el Intendente. Y con ello lanzó una profunda declaración de principios: las bibliotecas deben ser faros, templos vivos, territorios donde se cultiva el alma de los pueblos. En su visión, el libro no compite con la tecnología, sino que es raíz y origen. Es memoria, es afecto, es horizonte. Por eso anunció que, bajo su gestión, la Feria del Libro de La Quiaca será mensual, como política de Estado, como gesto de dignidad y como apuesta al futuro.

La diputada Alejandra Elías, por su parte, expresó: “Nos hace falta volver a la lectura porque nos hace pensar diferente, porque nos hace encontrarnos”. Invitó a todos los ciudadanos a sumarse a la construcción de una biblioteca renovada, abierta y popular. “Es un honor acompañar este proceso, porque la lectura no solo nos forma: nos hermana”, subrayó.
Los niños como futuro y los padres como memoria
La ocasión fue doblemente significativa por celebrarse también el Mes del Padre. En ese espíritu, la poesía recitada por Velázquez y su reflexión emocionada sobre su propio padre se convirtieron en un homenaje transversal a todos los padres de La Quiaca. A los que están, a los que partieron, a los que crían con ternura, a los que enseñan desde el ejemplo, y también a las madres que ejercen la paternidad en soledad.
La poesía recitada, cargada de simbolismo, redención y humanismo, sirvió como puente para unir generaciones. Un llamado a no temer al llanto, a valorar la infancia, a reivindicar la figura paterna no como verdugo, sino como abrazo, juego y faro.
Una promesa hecha palabra
Finalmente, el intendente reafirmó su compromiso político con la cultura. Dijo tener memoria de las promesas hechas y aseguró que la Biblioteca Popular será prioridad en su gestión, no solo por lo que representa históricamente, sino porque es el lugar donde se forjan sueños, se derriban miedos y se crean futuros.
Y cerró, como no podía ser de otra manera, con un mensaje para los más chicos:
“Lean. Lean mucho. Lean todo lo que puedan. Los libros no muerden. Los libros enseñan a soñar, a imaginar, a pensar. Y pensar —en un tiempo donde pocos lo hacen— es el acto más revolucionario de todos.”
