Anoche, la ciudad de La Quiaca vibró con emoción y alegría al ritmo de Santiago Cueto, quien brindó un espectáculo inolvidable en el festival en honor a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona de la ciudad. Fue la primera vez que el joven artista pisó suelo quiaqueño, y no solo conquistó al público con su voz, sino también con su humildad, carisma y respeto por la cultura del norte argentino.
Horas antes de subir al escenario, Cueto compartió sus sensaciones en una entrevista exclusiva. “Muy buenas tardes a toda la gente de La Quiaca y a los que vinieron de toda la provincia. Estamos listos, ya hicimos prueba de sonido, y con muchas ganas de compartir este show tan especial”, dijo con entusiasmo.
La presentación, que comenzó cerca de las 18:30, tuvo un repertorio variado pero profundamente arraigado en el folklore. Desde guainos hasta canciones románticas, Cueto desplegó toda su energía y talento, e incluso sorprendió con una gran sorpresa en escena que dejó al público extasiado. “Vamos a cantar algo distinto, pero siempre desde el alma. Hay una sorpresa muy grande que quienes estén ahí van a disfrutar como nunca”, anticipaba unas horas antes.
Santiago Cueto viene recorriendo con fuerza escenarios de todo el país. Recientemente se presentó en el Movistar Arena de la mano de Quique Teruel y compartió escenario con Los Nocheros. También pasó por la “Peña de Morfi” y distintas ciudades del norte argentino, aunque, según sus palabras, “La Quiaca tiene algo mágico que no se puede explicar. Es un honor estar acá.”
El joven cantante, también declarado hincha de Boca Juniors y amante del fútbol, confesó que la altura y el frío de la Puna lo tomaron por sorpresa, pero no impidieron que diera lo mejor de sí en el escenario: “No soy una persona acostumbrada a esta altura ni al frío, pero no importa, hay que ponerle la mejor energía y que todo salga maravilloso.”
Su mensaje final fue tan cálido como inspirador: “Ojalá que estas fiestas patronales, esta identidad del norte y esta cultura tan fuerte, nunca mueran. La Quiaca es un lugar mágico y tiene que mantener esto para siempre. Me siento bendecido de estar hoy acá.”
Con aplausos de pie, celulares en alto y lágrimas en más de una mejilla, La Quiaca despidió a Santiago Cueto con la certeza de haber vivido una noche para el recuerdo. Porque más allá de la música, lo que se vivió fue un profundo encuentro entre un artista y un pueblo que celebra su fe, su historia y su cultura con el corazón en la mano.
