La directora de Cultura de la Municipalidad de La Quiaca, Gabriela Arrieguez, confirmó el acompañamiento municipal a la novena de Santa Ana, la realización de la tradicional fogata y la organización de la feria de Santa Anita. Este año, el municipio trabaja de manera conjunta con la familia Cirila y dispuso una distribución diferenciada de los puestos para mejorar la seguridad alimentaria, el orden comercial y la participación de vecinos y emprendedores.
La Quiaca se prepara para vivir una nueva jornada de fe, tradición y encuentro comunitario alrededor de la festividad de Santa Ana y la esperada feria de Santa Anita. Gabriela Arrieguez informó que la novena se desarrolla en el domicilio de la familia Cirila, ubicado frente a la gruta, y destacó que este año la Municipalidad participa por primera vez directamente en esa instancia religiosa y comunitaria.
“Este año lo estamos haciendo en forma conjunta con la familia Cirila”, explicó la responsable de Cultura. La articulación representa un reconocimiento al trabajo de las familias del sector, que históricamente sostuvieron la devoción, cuidaron la gruta y organizaron las actividades previas a la celebración central. La novena tendrá su cierre con la tradicional fogata, prevista para el sábado luego del rezo que comenzará a las 18 horas.
Durante la fogata, el municipio ofrecerá el tradicional ponche y se espera que los devotos acerquen alimentos para compartir. La propuesta busca conservar una costumbre que forma parte de la memoria afectiva de generaciones de quiaqueños: reunirse alrededor del fuego, acompañar la oración y fortalecer los vínculos entre vecinos antes de la celebración dominical.
En paralelo, la Dirección de Cultura organizó la inscripción y distribución de los puestos de la feria. Arrieguez señaló que cada participante fue notificado por teléfono sobre el número asignado, respetando estrictamente el orden de inscripción. Hasta el momento se registraron 21 puestos de masas, cinco de jugos y 19 participantes vinculados con los sorteos y productos tradicionales de Santa Anita.
Para evitar la contaminación cruzada y lograr una circulación más ordenada, la feria será dividida por sectores. Los puestos de masas, jugos, sorteos y productos tradicionales se instalarán desde calle Belgrano hasta 9 de Julio, mientras que la venta de comidas y los juegos se ubicarán desde 9 de Julio hasta Bolívar. La medida fue coordinada con la Dirección de Bromatología y apunta a garantizar mejores condiciones sanitarias para vendedores y visitantes.
La actividad religiosa principal todavía depende de la confirmación definitiva de la Iglesia, debido a la limitada disponibilidad de sacerdotes en la ciudad. No obstante, Arrieguez adelantó que se prevé trasladar la imagen de la Virgen hacia la parroquia alrededor de las 9 de la mañana del domingo, en coincidencia con el inicio de las celebraciones religiosas.
La directora de Cultura también remarcó que la feria nunca fue una actividad aislada, sino el resultado del trabajo articulado de varias áreas municipales. “Siempre está involucrado el municipio en todo lo que es la organización de la Santa Ana”, afirmó. Tránsito, Bromatología, Limpieza Urbana, Espacios Verdes, Cultura y Desarrollo Social participan habitualmente en la logística, la seguridad, el ordenamiento y la atención de quienes concurren.
La celebración de Santa Ana y la feria de Santa Anita vuelven así a unir religiosidad, economía popular e identidad cultural. Detrás de cada puesto, cada sorteo y cada alimento en miniatura existe una tradición transmitida durante décadas. El desafío de la gestión municipal consiste en proteger esa esencia, pero también ofrecer organización, higiene y condiciones dignas para que la fiesta continúe creciendo sin perder su raíz comunitaria.
