La ex profesora Primitiva “Titina” Choque de Lobo realizó un gesto de enorme valor simbólico para La Quiaca al entregar una escarapela tejida a mano para que forme parte del patrimonio del Museo del Complejo Cultural Manka Fiesta. La pieza fue recibida por el intendente Dante Velázquez, acompañado por los concejales Hugo Barro y Silvano Velázquez, en una acción que fortalece la construcción colectiva del gran reservorio cultural de la ciudad.
La importancia de este hecho no está solamente en la pieza incorporada, sino en la decisión de una vecina de desprenderse de un objeto cargado de historia para compartirlo con toda la comunidad. Primitiva “Titina” Choque de Lobo convirtió una pertenencia personal en patrimonio colectivo, entendiendo que preservar la cultura también significa entregar a las nuevas generaciones aquello que representa identidad, memoria y trabajo artesanal.

La escarapela, tejida a mano, reúne en sí misma varios valores que definen a La Quiaca: el talento artesanal, la paciencia del trabajo manual, la transmisión de saberes y el profundo sentido de pertenencia. Su incorporación al Museo del Complejo Cultural permite que deje de permanecer en el ámbito privado y pase a integrar una memoria organizada, abierta a vecinos, estudiantes, investigadores y visitantes.
La entrega se realizó en el despacho municipal y fue recibida por el intendente Dante Velázquez junto a los concejales Hugo Barro y Silvano Velázquez. El acto adquiere una dimensión especial dentro de la convocatoria que impulsa la gestión municipal para que las familias quiaqueñas acerquen objetos, documentos, fotografías y piezas que ayuden a reconstruir y preservar la historia de la ciudad.
De este modo, el Complejo Cultural Manka Fiesta comienza a consolidarse como una verdadera arca cultural de La Quiaca, no sólo por su infraestructura, sino por la decisión de la propia comunidad de llenarlo de contenido, memoria y significado. Cada aporte vecinal amplía ese patrimonio y transforma al museo en un espacio vivo, construido desde abajo y con la participación de quienes son protagonistas de la historia local.
El gesto de Titina Choque de Lobo marca justamente el camino. Una ciudad conserva su identidad cuando sus vecinos entienden que la cultura no pertenece solamente al pasado, sino que debe ser protegida y transmitida. La escarapela tejida a mano pasa así a ocupar un lugar mucho más grande que su tamaño físico: se convierte en símbolo de una comunidad que empieza a reunir, pieza por pieza, su propia historia para que no se pierda.
