La comunidad de Ojo de Agua, perteneciente al ejido de la ciudad de La Quiaca, vivió una jornada especial dedicada a las infancias con la participación de alrededor de un centenar de niños de la Escuela N° 300 y de familias de la zona. La actividad fue organizada de manera articulada entre la comunidad, la institución educativa y la Municipalidad de La Quiaca, con una fuerte presencia del área de Desarrollo Social encabezada por la licenciada Analía Mur.

La celebración reunió a niños, padres, docentes y vecinos en un encuentro pensado para compartir juegos, desayuno, actividades recreativas y entrega de presentes. Silvia Mamani, presidenta de la comunidad de Ojo de Agua, destacó que el objetivo fue brindarles a los chicos un espacio propio de alegría y encuentro, aun cuando la fecha central del Día del Niño ya había pasado. Según explicó, la convocatoria alcanzó aproximadamente a cien niños y algunos todavía se encontraban llegando desde distintos puntos de la comunidad.

Mamani agradeció especialmente el acompañamiento de la Municipalidad de La Quiaca, que respondió favorablemente a la solicitud de la comunidad y participó de la jornada con recursos y actividades destinadas a los más pequeños. Desde el área de Desarrollo Social se aportaron juegos y juguetes, además de acompañamiento institucional, en una propuesta que buscó extender las actividades del Mes de las Infancias también hacia sectores alejados del centro urbano.
Por su parte, Raquel Gregorio, coordinadora de la comunidad, puso en valor el trabajo conjunto entre municipio, escuela, familias y referentes comunitarios. Señaló que la actividad fue posible gracias a esa articulación y remarcó que el objetivo principal era ofrecerles a los niños un momento de alegría, contención y participación. Durante la jornada también se compartió chocolate y se programaron presentaciones recreativas para acompañar los festejos.

La secretaria de Desarrollo Social de la Municipalidad de La Quiaca, licenciada Analía Mur, formó parte de la actividad, fortaleciendo una línea de trabajo que busca llevar propuestas municipales hacia las comunidades que integran el ejido. La presencia territorial adquiere especial valor en zonas donde las distancias suelen condicionar el acceso cotidiano a actividades culturales, deportivas o recreativas, y donde la articulación con las organizaciones locales resulta fundamental.
El festejo en Ojo de Agua dejó una imagen sencilla pero significativa: niños compartiendo, familias reunidas y distintas instituciones trabajando juntas. En comunidades alejadas, este tipo de jornadas también construyen integración y pertenencia. Acercar el municipio a cada rincón del ejido no sólo significa prestar servicios, sino generar oportunidades para que las infancias puedan crecer sintiéndose parte activa de La Quiaca.
