La gestión del intendente Dante Velázquez volvió a dar un paso firme en su compromiso con la juventud: por segunda vez en menos de un mes, una delegación de niños futbolistas de La Quiaca viajó a la capital jujeña para vivir la experiencia única de presenciar un partido profesional en el estadio 23 de Agosto, hogar del Club Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Lo que a simple vista puede parecer una salida recreativa, en realidad es una poderosa política pública que apunta a fortalecer la vocación deportiva, prevenir flagelos sociales y construir ciudadanía desde la niñez.
La comitiva fue presidida por Silvano Velázquez, responsable del área de Desarrollo Social de la Municipalidad de La Quiaca, quien acompañó al grupo de niños y niñas de entre 7 y 12 años durante toda la jornada. Su presencia no fue meramente protocolar: simboliza la decisión política de poner a la niñez y el deporte en el centro de la agenda pública. “Esto es parte de una estrategia integral que impulsamos desde el municipio para ampliar horizontes, ofrecer referentes positivos y garantizar igualdad de oportunidades para todos los chicos y chicas quiaqueños”, explicó.
Al llegar al estadio, la delegación fue cálidamente recibida por Marichi Álvarez, dirigente de Gimnasia y Esgrima, quien celebró la continuidad de estas visitas. “Nos llena de alegría tenerlos acá. La vez pasada vinieron otros chicos, y hoy renuevan la energía. El club está abierto a toda la provincia, porque sabemos lo importante que es para los niños vivir esta experiencia”, afirmó emocionada. Su mensaje fue claro: el fútbol no es solo un juego, es un factor de identidad y pertenencia que puede marcar un antes y un después en la vida de muchos jóvenes del interior.

La jornada también tuvo el emotivo acompañamiento del exfutbolista Mario Lobo, leyenda viviente del fútbol jujeño, quien saludó personalmente a los niños y destacó la iniciativa de Dante Velázquez. “Estos chicos están acá por una decisión política generosa. Esto cuesta, y sin embargo el intendente pone por delante el valor simbólico y social de este gesto. Traerlos a conocer un estadio, a ver un partido en vivo, es darles herramientas de ilusión y pertenencia”, expresó con calidez, sabiendo bien lo que significa llegar desde abajo.

El presidente del club, Walter Morales, fue otro de los anfitriones de lujo de la jornada. Subrayó la importancia de abrir las puertas del club a toda la provincia y celebró el trabajo conjunto con los municipios. “Hay muchos chicos que nunca salieron de sus pueblos, que no conocen la capital, y menos un estadio de esta magnitud. Para nosotros es un deber extender estas experiencias a toda la provincia. El fútbol también es inclusión”, sostuvo.
La emoción de los chicos era palpable. Con sus camisetas, sus ojos brillantes y la alegría desbordante de estar en un estadio profesional, vivieron una experiencia que difícilmente olvidarán. Para muchos, fue la primera vez que pisaban una tribuna, que escuchaban el aliento de la hinchada y veían a sus ídolos jugar en vivo. Pero más allá del espectáculo, se llevaron consigo una lección: sus sueños son válidos, posibles, y cuentan con un Estado presente que los impulsa.

Este segundo viaje al 23 de Agosto no fue improvisado. Se enmarca en una política sostenida por el Municipio de La Quiaca que entiende al deporte no como un accesorio, sino como una herramienta de transformación real. El intendente Dante Velázquez, junto a su equipo, continúa demostrando que cuando hay decisión política y vocación de servicio, los kilómetros se achican, las distancias se acortan y las oportunidades llegan.
Porque mientras en muchos lugares se recortan derechos, en La Quiaca se siembran futuros. Y eso también es hacer política con grandeza.
