En un discurso encendido, cargado de memoria, convicciones y promesas cumplidas, el intendente de La Quiaca, Dante Velázquez, anunció una serie de medidas que marcan un punto de inflexión para la región y ponen a su ciudad en el centro del debate sobre la inclusión, la educación y el derecho al futuro. Fue durante el acto por el aniversario de la Escuela de Minas donde Velázquez trazó una hoja de ruta ambiciosa y profundamente transformadora: desde el próximo lunes comenzará a funcionar el transporte escolar interurbano gratuito para estudiantes de todos los niveles, personas con discapacidad y sectores con dificultades socioeconómicas.

“Nos costó un año, pero no fuimos mezquinos. En la vida hay que ser empáticos, solidarios y humildes. Y hay que saber de dónde venimos para saber hacia dónde vamos”, expresó con tono firme. La medida busca derribar una de las barreras más persistentes en la región: la distancia geográfica como obstáculo para el acceso a la educación. Velázquez fue más allá y subrayó que este servicio también beneficiará a jubilados, visibilizando una mirada integral que entiende al transporte como herramienta de inclusión.
Pero el anuncio no quedó solo en el plano del acceso físico. El intendente confirmó que, a través de la empresa Andina Digital, se garantizará el acceso gratuito a internet para todos, con accesos en puntos barriales en una primera etapa, asegurando así la conectividad como un derecho humano. “No puede haber ni un solo vecino en La Quiaca sin Wi-Fi gratuito. La conectividad no puede ser comercial. Es un derecho adquirido, y tenemos que ir por eso”, enfatizó. Actualmente, el municipio ya trabaja con una base de 20 Giga y prepara la expansión de la red en toda la ciudad.
En una decisión que refuerza su proyecto de convertir a La Quiaca en un activo cultural y académico de proyección internacional, Velázquez anunció con orgullo que la Universidad Nacional de Jujuy ampliará su oferta educativa en la ciudad, incorporando la carrera de Antropología en un espacio cedido por el municipio dentro del nuevo Centro Cultural local. Este edificio, que había quedado abandonado durante ocho años, está siendo recuperado bajo su gestión y pronto abrirá sus puertas como sede universitaria. “La Quiaca existía mucho antes de ser reconocida como posta. Por aquí pasaron los que iban hacia la Casa de la Moneda de Potosí en 1535. Necesitamos reescribir nuestra historia desde nosotros, desde nuestras raíces. Y para eso, la antropología tiene que instalarse acá, donde late el corazón andino”, expresó con fuerza.
Estas medidas se articulan en una visión política profunda que concibe a la educación, la tecnología y la cultura como motores de la movilidad social ascendente. “La verdadera herramienta de transformación de los pueblos es garantizarles oportunidades. No quiero construir sobre torpezas ni mezquindades. Quiero construir sobre nuestras diferencias, pero con respeto y memoria”, dijo, convocando a toda la dirigencia y a la comunidad a acompañar estos cambios con compromiso.
El mensaje de Velázquez fue directo: La Quiaca no será más periferia, sino centro. No será más olvidada, sino protagonista. Lo demostró con hechos concretos, inversiones estratégicas y una narrativa política que devuelve dignidad, autonomía y futuro. Las palabras que resonaron entre docentes, estudiantes y vecinos no fueron solo promesas: fueron una declaración de principios. La Quiaca, al fin, empieza a soñar en grande.
