Con paso firme y visión territorial, el intendente de La Quiaca, Dante Velázquez, dio un nuevo gesto político que refuerza su estilo de gestión participativa y cercana al pueblo. Este mediodía, desde el Hotel de Turismo, firmó dos convenios de alto impacto con los barrios 20 de Junio y Nazareth, impulsando un plan de obras que no solo mejora la infraestructura urbana, sino que reconfigura el vínculo entre Estado y comunidad.
Con la presencia de representantes vecinales, autoridades locales y referentes barriales, Velázquez rubricó acuerdos que habilitan la construcción de cordón cuneta en el barrio 20 de Junio y la extensión de la red cloacal en Nazareth, en articulación con Agua Potable. Dos obras, dos extremos geográficos de la ciudad, una sola lógica de justicia territorial: gobernar para todos, sin distancias ni prioridades por cercanía al poder.
Una gestión con los pies en la tierra
Durante su discurso, el jefe comunal dejó en claro que estas acciones no son meras ejecuciones técnicas ni marketing institucional. Son gestos concretos de una filosofía de gobierno basada en el respeto, la equidad y la pertenencia.
“La cercanía con los barrios no debe ser algo excepcional, sino una costumbre. Una práctica real de gobernanza. Nosotros también somos vecinos. Hoy estamos a cargo, pero mañana volveremos a ser parte del pueblo”, expresó con claridad Velázquez.
Con estas palabras, el intendente reafirma una consigna que lo diferencia: la política como herramienta de restitución de derechos, y no de acumulación de poder. En su mirada, cada obra no es un fin, sino un medio para consolidar la igualdad entre sectores históricamente postergados.
De las palabras a los hechos: presupuestos participativos y futuro turístico
En línea con estas decisiones, Velázquez sostuvo que los convenios suscritos representan un avance hacia un modelo de presupuesto participativo real y efectivo, donde los vecinos ya no solo son espectadores, sino protagonistas del diseño y ejecución de las políticas públicas.

La firma de estos convenios no es un acto aislado: forma parte de un plan integral de desarrollo urbano y social que tiene como objetivo recuperar el sentido de comunidad, reconstruir la trama ciudadana desde la obra concreta, y apostar por un crecimiento planificado, inclusivo y sostenible.
Además, el intendente anticipó una posible noticia histórica para la ciudad: el 25 de abril podría concretarse la declaración de La Quiaca como municipio turístico. Esto consolidaría a la ciudad como la puerta de entrada al norte argentino, con capacidad para articular cultura, comercio y hospitalidad.
“En Semana Santa alcanzamos un 80% de ocupación hotelera. Eso habla del potencial que tenemos, pero también de la necesidad de estar preparados para recibir al turismo con servicios, infraestructura y propuestas”, subrayó Velázquez, anticipando una nueva etapa de desarrollo económico local.
Política con compromiso: volver a creer en lo colectivo
El cierre del acto fue más que una formalidad. Con firmeza y convicción, Velázquez llamó a “seguir trabajando con amplitud de criterio, sin mezquindades, con compromiso y con una visión clara de futuro”. Su mensaje fue una convocatoria abierta a todos los actores sociales y políticos, dejando en claro que el desarrollo de La Quiaca no puede depender de colores partidarios, sino de la voluntad común de devolverle a la ciudad el lugar que nunca debió haber perdido.
Porque en tiempos donde la desconfianza y la desesperanza suelen copar la escena, La Quiaca comienza a transitar un camino inverso: la recuperación del vínculo entre el gobierno y su gente, desde los barrios, con obras que cambian el día a día, pero también con una narrativa que vuelve a poner a la comunidad en el centro de la escena política.
