Una creciente preocupación conmueve a las comunidades de La Quiaca y el sur boliviano: desde el domingo pasado nada se sabe del cónsul boliviano en La Quiaca, Esteban Vicente Coico, quien partió desde El Alto (Bolivia) rumbo a Argentina y no volvió a dar señales de vida. Las autoridades consulares, familiares y organismos de seguridad trabajan sin descanso para dar con su paradero, mientras crece el llamado a la solidaridad ciudadana.
El último mensaje que Coico envió fue a las 19:00 horas del domingo, donde notificaba que estaba buscando transporte para regresar a La Quiaca desde La Paz. A partir de allí, no se registraron más comunicaciones. “Él siempre responde, siempre llama al llegar. El lunes no contestó, el martes tampoco. Entonces avisamos a Cancillería y se activaron los protocolos de búsqueda”, relató Mauricio Arce, agente consular de Bolivia en La Quiaca.
Una búsqueda contrarreloj en ambos lados de la frontera
Las primeras acciones incluyeron la radicación de denuncias tanto en Villazón como en La Paz, con intervención de familiares, el consulado y un abogado que los asistió en el proceso. “La familia también recibió el mismo mensaje que nosotros. Vinieron al consulado, se movilizaron y están esperando respuestas como todos”, explicó Arce.
Según los protocolos activados, las autoridades bolivianas trabajan en la triangulación del celular, el rastreo en terminales de buses, hospitales y posibles puntos de paso. Sin embargo, hasta el momento no hay ningún indicio claro que permita reconstruir su recorrido o identificar la razón de su desaparición.
“Esteban era una persona muy comprometida, con una vida política activa pero muy reservada en su vida privada. Hizo este viaje con motivos familiares y políticos, pero jamás dejó de reportarse. Esta es la primera vez que pasa algo así”, señaló con consternación el agente consular.
Un llamado a la comunidad
Desde el Consulado boliviano en La Quiaca se reitera el llamado a la colaboración de la comunidad en general: cualquier información que pueda aportar a la búsqueda puede ser comunicada directamente en la sede consular, donde se brinda contención a familiares y se coordina con medios de prensa locales y bolivianos.
La desaparición de un diplomático en funciones no solo genera alarma institucional, sino también angustia entre quienes compartían tareas con Coico, quien mantenía una relación cercana y activa con las comunidades fronterizas. Su rol como cónsul era reconocido por su vocación de diálogo, servicio y compromiso con la integración binacional.
Un caso sin precedentes en la región
“Nunca sucedió algo así. Es una situación muy grave y extraña, porque él siempre avisaba, era metódico, cumplidor”, enfatizó Arce. La incertidumbre crece a medida que pasan las horas, sin que haya rastros ni pistas contundentes. Desde ambos Estados se espera que las investigaciones, actualmente en curso, puedan arrojar datos concluyentes en las próximas horas.
Mientras tanto, la población de La Quiaca, Villazón y zonas aledañas se mantiene en vilo. Las radios comunitarias, medios digitales y redes sociales se han convertido en canales clave para replicar la foto y los datos del cónsul desaparecido, con la esperanza de que alguien pueda reconocerlo o aportar información.
Una comunidad unida ante la incertidumbre
La situación moviliza la sensibilidad ciudadana en ambas orillas de la frontera. Las instituciones locales han puesto a disposición todos sus recursos, conscientes de la relevancia diplomática y humana del caso. El clima de espera es tenso, pero también esperanzado.
“Necesitamos respuestas. Pedimos a la ciudadanía que esté atenta, que si vio algo o sabe algo, se acerque. No es un funcionario más: es una persona querida, respetada, un vecino más de esta frontera que siempre trabajó por la unidad entre pueblos hermanos”, concluyó el agente consular.
