Tomasa Valdiviezo viuda de Barro, cariñosamente conocida como Doña Charito, ha partido de este mundo dejando un vacío inmenso en la comunidad quiaqueña. Su fallecimiento, ocurrido el jueves 22 de mayo de 2025, ha conmovido a generaciones enteras que reconocen en ella mucho más que a una madre, abuela y bisabuela: la identifican como un verdadero pilar del amor familiar, la fe católica y el trabajo digno.
Doña Charito fue una de esas mujeres cuya fortaleza de espíritu se volvió leyenda. Trabajadora incansable, de carácter firme pero mirada dulce, supo afrontar con dignidad y coraje las adversidades de la vida. Su presencia mantenía unida a una familia numerosa, marcada por la solidaridad y el respeto, y su ejemplo forjó los valores de hijos, nietos y bisnietos. En su rostro sereno y su andar cotidiano, se reflejaba el temple de una generación que hizo patria desde el hogar y la comunidad.
Viuda de Rosario Barro (†), acompañó su legado y lo multiplicó con devoción y ternura. Juntos criaron a Hugo Rubén (†), Marco Antonio, Ítalo Iván, Norma Rosario, y Aldo (†), quienes hoy honran su memoria en cada acto de cariño hacia sus propios hijos. Entre los nietos, se destacan Chachi, Karina, Elvio, Cintia, Junior, Rodrigo, Enzo (†), Karen, Santino, y muchos otros que hoy agradecen haber recibido de su abuela una vida llena de afecto, enseñanzas y fe. También la despiden sus bisnietos, entre ellos Aldo, Juliana, Santiago, Zoe, Ian, Matías y Nacho.
La misa de cuerpo presente se celebró este jueves a las 15:30 en la Iglesia del Carmen, ubicada en calle Oruro 121, Villazón. Posteriormente, sus restos fueron trasladados al cementerio local, donde descansará en paz junto a sus seres queridos.
En nombre de la familia Barro-Valdiviezo, se invita a toda la comunidad quiaqueña a acompañar en oración y memoria a una mujer que dejó huellas profundas en los corazones de todos quienes la conocieron. Que su ejemplo de amor, trabajo y unidad familiar siga iluminando el camino de las futuras generaciones.
