La ciudad de La Quiaca amaneció hoy con una fuerte expresión de reclamo: los preceptores de la Escuela Técnica, la Escuela de Comercio y el IES salieron a las calles para exigir el cumplimiento de sus derechos laborales y frenar una avanzada que amenaza con precarizar aún más su rol dentro del sistema educativo. La protesta, que se desarrolló frente a la plaza central, fue parte de una jornada de paro sin asistencia, enmarcada en una semana de lucha creciente que ya la semana pasada incluyó un paro de brazos caídos.
La voz de los trabajadores fue clara: rechazan la intención del gobierno provincial de transformar sus cargos docentes en funciones administrativas. Esta decisión, según denuncian, implicaría no solo un retroceso en derechos adquiridos —como las vacaciones según antigüedad y el reconocimiento frente a alumnos— sino también una violación directa al estatuto del docente, que establece claramente la naturaleza pedagógica del cargo de preceptor.
“Nos quieren convertir en administrativos, quitándonos el reconocimiento como trabajadores de la educación. Pero nosotros estamos con los alumnos desde que entran al aula. Acompañamos su conducta, su bienestar y su salud. Estamos al frente. Somos parte esencial del proceso educativo”, expresó uno de los preceptores movilizados.
El motivo central del conflicto radica en el incumplimiento por parte del Ministerio de Educación del acuerdo que establecía el pase de los cargos a 16 y 18 horas cátedra, algo que había sido consensuado tiempo atrás y que hasta hoy no se concretó. A esto se suma un fuerte rumor de “reclasificación” de los cargos, que degradaría la figura del preceptor a un rol puramente burocrático. Esto provocó el repudio inmediato de la comunidad educativa y el respaldo gremial del CEDEMS, que acompaña las medidas de fuerza tanto en el interior como en la capital provincial.
La protesta no es aislada. En San Salvador, preceptores y docentes llevan adelante movilizaciones masivas frente al Ministerio. En La Quiaca, los trabajadores exigen que la voz del interior también sea escuchada. “No es sólo una cuestión laboral, es una cuestión de dignidad. No vamos a permitir que destruyan nuestra función pedagógica. Si no hay respuestas, vamos a seguir en la calle”, sentenciaron los manifestantes.
Durante la jornada, se escucharon con fuerza las consignas:
“¡Prece, escucha! ¡Unite a la lucha!”,
resonando como un llamado a la unidad y a la resistencia frente al ajuste y la desvalorización del rol educativo.
Esta lucha pone en evidencia una vez más la fragilidad del sistema educativo en la provincia de Jujuy, donde no solo se recortan fondos y se desfinancia la estructura escolar, sino que además se avanza peligrosamente sobre los derechos de quienes sostienen el sistema con su trabajo cotidiano. Transformar el rol del preceptor en algo meramente administrativo es negar el vínculo humano, afectivo y formativo que sostiene el tejido escolar.
Desde La Quiaca, los trabajadores y trabajadoras de la educación dicen basta. Y lo hacen con coraje, con convicción y en defensa de lo que tanto les ha costado construir.
