La ciudad de La Quiaca vivió una nueva jornada de lucha sindical con la movilización del gremio ATE (Asociación de Trabajadores del Estado), en el marco del paro nacional dispuesto por su Consejo Directivo. Esta vez, la medida de fuerza tuvo una fuerte impronta local: la demanda urgente del blanqueamiento de adicionales, el pase a planta permanente y la inclusión de los trabajadores municipales en derechos ya adquiridos por sus pares del ámbito provincial.
Desde las primeras horas del día, delegados y trabajadores recorrieron las arterias principales de la ciudad, con paradas frente al Municipio, la Región I y el Concejo Deliberante. La protesta, lejos de ser un gesto simbólico, fue la manifestación concreta de una serie de incumplimientos que —según los referentes sindicales— afectan directamente la estabilidad, el salario y las condiciones jubilatorias de cientos de trabajadores municipales.
Carlos Martínez, referente de ATE en La Quiaca, explicó que la ordenanza presentada para que los adicionales de enero pasen al salario en blanco fue desestimada de manera arbitraria por el Concejo Deliberante. Ni siquiera fue debatida en sesión, denunció. “Lo que pedimos no es un privilegio: es igualdad. Los porteros, los policías, los docentes y los trabajadores de registros civiles ya cuentan con ese beneficio. ¿Por qué los municipales de La Quiaca no?”, sentenció.
Uno de los ejes centrales de la protesta fue el reclamo por la implementación del Decreto Provincial 3030-JGB-25, que establece el pase a planta permanente para trabajadores con más de cinco años de antigüedad. Pese a la vigencia del decreto, los referentes sindicales denuncian que ni el intendente ni los comisionados han comenzado a aplicarlo. “El decreto está. La voluntad política, no”, resumió Martínez.

En medio del paro nacional, la lucha local suma un reclamo estructural: el silencio del Concejo Deliberante ante las propuestas de ordenanzas que buscan mejorar las condiciones de retiro de los trabajadores. “Nos dicen que no es factible. Pero ni siquiera lo tratan. Si hay que modificar algo, lo discutimos. Pero no se puede ignorar la realidad de compañeros que se jubilan con salarios reducidos porque una parte de su sueldo está en negro”, reclamó el gremialista.
La movilización en La Quiaca se inscribe en una crisis más amplia: la de un Estado municipal que parece haberse acostumbrado a la precariedad laboral y a la informalidad estructural. Pero los trabajadores ya no aceptan promesas vacías. Piden respuestas concretas, con fechas y con papeles. Exigen dignidad.
Hoy, en La Quiaca, el anhelo de justicia laboral caminó por las calles con banderas, carteles y voces firmes. Una señal de que el norte profundo también exige ser escuchado.
