La lucha de los vecinos por el derecho a acceder a la luz domiciliaria encontró respuesta en las audiencias ciudadanas que cada semana impulsa el intendente Dante Velázquez en La Quiaca. Esta vez, los protagonistas fueron los vecinos del barrio Estela Silos, quienes atraviesan una compleja situación producto de irregularidades heredadas de la gestión municipal anterior.
Durante el encuentro, Irma Puca, referente barrial, expuso una problemática que afecta directamente la posibilidad de acceder a un servicio esencial: la energía eléctrica. Según explicó, la empresa Ejesa exige el pago de una cuantiosa deuda acumulada bajo el nombre de una cuenta comunitaria, cuya titularidad recae en ella, pero que se generó durante la gestión del ex presidente barrial Hugo Chavarría, quien, además, fue secretario de Gobierno en la gestión pasada.
“Perdió los libros, perdió todo. Hoy el barrio está endeudado, no podemos acceder al servicio de luz domiciliaria por responsabilidad de quien se escudó en una supuesta comunidad originaria que ni siquiera está registrada formalmente”, explicó Irma. Además, remarcó que en su momento la comunidad “Natividad Quispe” no cumplía con los requisitos legales ante la Secretaría de Pueblos Indígenas, por lo cual el barrio dejó de ser considerado una comunidad originaria y pasó a ser reconocido como barrio Estela Silos.
La gravedad del caso radica en que el ex funcionario habría utilizado su cargo político y su lugar de representación barrial para tomar decisiones personales que perjudicaron a decenas de familias, quienes hoy no pueden conectarse legalmente al servicio de electricidad y deben enfrentar intereses acumulados injustamente.
Ante esta situación, el intendente Velázquez se comprometió personalmente a actuar como garante ante la empresa distribuidora para encontrar una solución viable, e incluso apoyar a los vecinos en las gestiones judiciales y administrativas que permitan resolver el conflicto. “Hoy encontramos en el intendente la predisposición que necesitábamos. Nos escuchó, entendió nuestra angustia y nos ofreció una mano concreta. Ahora iniciamos el proceso para hacer las denuncias correspondientes”, concluyó Irma.
La historia de Estela Silos refleja los ecos de una forma de hacer política basada en la manipulación y la impunidad. Sin embargo, también pone en evidencia un nuevo rumbo en la gestión municipal: audiencias abiertas, escucha activa, compromiso institucional y voluntad de reparar los daños del pasado. La Quiaca empieza a dar pasos firmes hacia una administración basada en el respeto a los derechos y la legalidad.
