En tiempos donde la ciudadanía exige transparencia, diálogo y soluciones concretas, las audiencias públicas del día miércoles en La Quiaca se han convertido en un símbolo de democracia directa y de acceso sin intermediarios a las autoridades. Cada semana, el intendente Dante Velázquez, junto a su equipo de gabinete, escucha personalmente a instituciones, artistas, vecinos organizados y ciudadanos con ideas y propuestas, canalizando el descontento y el reclamo en acción superadora. Lo hace sin distinción ni favoritismos, de manera sostenida, responsable y transparente, como también abraza los aportes desinteresados de decenas de quiaqueños entusiastas.
Por eso sorprende —y decepciona— que el ex Secretario de Gobierno Hugo Chavarría, sin representar a institución alguna, haya tergiversado públicamente, en una publicación difundida por el ex concejal Jorge Barba, los hechos y las formas que garantizan el derecho a ser escuchado en nuestra ciudad. Lo cierto es que Chavarría fue atendido por la Jefa de Gabinete Fabiana González, como parte del funcionamiento habitual y orgánico de las audiencias. Lo fue por decisión institucional, en un gesto que honra la democracia y refuerza el principio de que aún quienes ya no tienen responsabilidades públicas ni representación formal, merecen ser escuchados con respeto.
Acusar de cierre institucional o de utilización del poder para fines personales, como afirma Chavarría, no solo carece de sustento: es una falta de respeto a la comunidad que sí participa, sí propone y sí valora el diálogo. Las afirmaciones que él suscribe en redes sociales no solo desconocen la realidad —que él mismo vivió siendo recibido— sino que además se apalancan en un mensaje anónimo carente de fuentes verificables, reproducido irresponsablemente por un comunicador que, además de ex concejal, debería conocer el valor de chequear la información antes de convertirla en acusación pública.
Es importante recordar que muchos de los señalamientos hacia la figura de Chavarría surgen de su propio entorno barrial y de su pasado de gestión, lo que le otorga aún más peso a la apertura que el Ejecutivo le ofreció al recibirlo. El municipio no se maneja con caprichos ni castigos: lo gobierna el principio del bien común. A diferencia de lo que se denuncia sin fundamentos, la gestión actual no especula: actúa. Y las 86 audiencias de ayer miércoles 16 de julio lo prueban. Cada vecino que ingresó al despacho fue atendido con el mismo respeto, sin distinciones.
Es hora de que la política vuelva a ser un espacio noble, donde la palabra recupere sentido y no se convierta en un arma para herir por rencor personal. La ciudadanía quiaqueña ya no tolera las maniobras oscuras, las chicanas, ni los relatos vacíos. La responsabilidad democrática no es solo de los que gobiernan, sino también de quienes opinan, escriben y comunican.
Por eso, invitamos a Hugo Chavarría y a todos quienes deseen sumar —aún desde la crítica— a que lo hagan desde el respeto, el compromiso y la verdad. Porque la democracia es también una pedagogía: se aprende ejerciéndola con honestidad.
Y en La Quiaca, las puertas siguen abiertas. Quienes quieran aportar, construir y hablar cara a cara, tienen su lugar. Todos los miércoles. Como siempre. Como debe ser.
